Al escuchar las palabras de Roxana, los ojos de Lidia se iluminaron de inmediato. Guardó su rabia en un cajón y esbozó una sonrisa amable y paternal.
—La señorita Soler lo ha pensado mejor, ¿verdad? Vienes a buscarme para inscribirte en la Clase 1.
¡Ay, muchacha, sí que sabes darme sorpresas!
Ven, siéntate aquí. ¡Tu profesora te hará los trámites en un segundo!
Mientras hablaba, le lanzó una mirada fulminante a Javier.
¿Y qué si él tenía el respaldo de Don Abelardo?
Ahora que Roxana había vuelto a la Clase 1, ella sería la consentida del rector, ¡y eso valía más que diez Javieres juntos!
Además, con la Clase 5 incapaz de juntar el mínimo de diez estudiantes, Javier tenía los días contados como tutor, ¡incluso si ella no movía un dedo!
Javier recibió la mirada venenosa y supo que Lidia no se rendiría tan fácil. Seguramente aprovecharía la falta de alumnos en la Clase 5 para seguir echando leña al fuego y causarle problemas.
Pero no había nada que él pudiera hacer.
Los estudiantes eran libres de elegir y él, como tutor, solo podía concentrarse en hacer su trabajo lo mejor posible.
—No he venido a buscarla a usted —dijo Roxana sin un ápice de vacilación, rechazando a la emocionada Lidia con una frialdad tajante.
La sonrisa de Lidia se congeló en su rostro.
—Pero... pero aquí solo habemos tres tutores... Aparte de mí, solo está la Profesora Casandra. Y ella no está ahora. ¿Acaso la estabas buscando a ella?
La Profesora Casandra era la tutora de la Clase 3.
Aunque el nivel general de esa clase no era tan alto como el de la Clase 1, los estudiantes eran muy dedicados. Gracias a su perseverancia, lograban compensar sus debilidades y obtener muy buenas notas.
Sin embargo, ese método no era para nada adecuado para Roxana.
Tratando de mantener la calma, Lidia intentó persuadirla:
—Roxana, aunque la Profesora Casandra es una excelente docente, su método de enseñanza es demasiado tradicional; le falta tacto para adaptarse a las habilidades individuales. Veo que eres alguien que valora la libertad y, sinceramente, el ambiente de la Clase 3 podría no encajar contigo.
La Clase 1 es diferente. Yo promuevo la máxima estimulación del pensamiento crítico. Además, contamos con los mejores recursos académicos; cada semestre recibimos diez clases magistrales dictadas directamente por el equipo de confianza de Don Abelardo.
Son profesionales de altísimo nivel. Es una oportunidad de oro, ¿por qué no lo consideras un poco más?
Lidia estaba convencida. La Clase 1 era, sin duda, la opción más lógica para Roxana.


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