En el primer piso.
Todos se quedaron boquiabiertos al escuchar la declaración de Roxana.
Ximena Torres agarró del brazo a Camila Yáñez, temblando de emoción.
—Cami, ¿escuché bien? ¡Roxana conoce al Maestro Ezequiel y compuso *El Manantial de las Nubes* con él!
Camila estaba igual de conmocionada.
—No escuchaste mal... eso fue exactamente lo que dijo.
Cerca de allí, Silvano Sarmiento no podía creerlo, pero al analizar las melodías que acababa de escuchar, notó que el estilo se asemejaba mucho al de los arreglos que ella había hecho para él.
Sin embargo, no se atrevía a darlo por hecho solo con esa pista.
Brenda, al ver que varios comenzaban a creerle a Roxana, soltó una carcajada burlona.
—¿Acaso no tienen cerebro para creer cualquier cosa que ella diga? Si realmente conociera al Maestro Ezequiel, el instituto técnico del que la echaron la habría tratado como a una reina. Pero la expulsaron. ¡Eso demuestra que miente!
—¡Estás diciendo tonterías! —replicó Ximena de inmediato—. Son dos cosas diferentes. Tal vez ella prefirió mantener un perfil bajo y no quiso contarlo.
Al ver que la chica seguía obstinada, Brenda se acomodó el cabello con desdén.
—Ustedes sí que son tontos y ni cuenta se dan. Si estuvieran en su lugar y conocieran a alguien tan influyente, ¿acaso se lo callarían?
Quienes cruzaron miradas con ella apretaron los labios en silencio.
No, no se lo callarían.
¡Porque sería la vía más rápida al éxito!
Brenda vio la respuesta que buscaba en los rostros de los demás y sonrió con cinismo.
—¿Y ahora? ¿Siguen creyendo que dice la verdad?
Esta vez, el silencio fue más abrumador que nunca.

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