Al ver que alguien más confirmaba su mentira y se sumaba a las burlas, Elba detuvo a Yara, quien intentaba explicar la situación, y le susurró: "Yara, no te apresures, vamos a disfrutar del espectáculo".
Roxana no iba a dejar pasar la oportunidad de poner a estos payasos en su lugar.
Esbozó una sonrisa plana y le dijo a Alcira: "Alcira, con ese cerebro tuyo que corre a mover la cola en cuanto le tiran un hueso, mejor no intentes hacerte la lista".
Los ojos de Alcira echaron chispas. "¡Me estás llamando perra!".
Roxana sonrió con pereza. "¿Yo? Tú solita te pusiste el saco".
"¡Tú!".
El rostro de Alcira se tensó por la rabia.
Cristián no pudo soportarlo más y se interpuso, mirando a Roxana con el ceño fruncido. "¡Roxana, ya basta! ¡Fui yo quien canceló nuestro compromiso! ¡No tienes por qué desquitarte con Alcira!".
"Además, durante años me hiciste creer que tú me habías salvado, y no Alcira. Has dejado que ella sufra en silencio, y en lugar de reclamarte, todavía se preocupa por ti. ¡Ofenderla así solo demuestra que no tienes vergüenza!".
Al ver que Cristián la defendía, Alcira se llenó de orgullo.
Aun así, se aferró a su brazo fingiendo vulnerabilidad y le dijo con voz melosa: "Cristián, no le hables así a mi hermana. Seguro lo hace por necesidad. Al fin y al cabo, su verdadera familia es tan pobre que apenas tienen para comer. Como ella estaba acostumbrada a los lujos, es normal que le cueste adaptarse...".
Cristián la miró con ternura y compasión. "Alcira, eres demasiado buena, por eso la gente se aprovecha de ti".
Inflada por el halago, Alcira se hizo la tímida, pero le lanzó a Roxana una mirada de pura presunción.
Esa actitud de mosquita muerta le provocó náuseas a Roxana, pero la curva sarcástica de sus labios no cambió en lo absoluto.
Alcira miró de reojo a Yara y a Elba.
Aunque no las conocía, los bolsos de edición limitada que llevaban le indicaban que pertenecían a familias muy ricas. Decidió jugar sus cartas y le dijo a Roxana, como si fuera un consejo inocente:
"Hermana, ya que ahora trabajas de sirvienta, por favor, no te comportes como antes. Nuestra familia Maldonado podía soportar tus mañas, pero otras personas no tendrán tanta paciencia".
¿Mañas?
Roxana sonrió con sorna. "¿A qué te refieres?".
Alcira suspiró, fingiendo pena. "Bueno... sé que te acostumbraste a la buena vida, pero el dinero hay que ganarlo honradamente, no haciendo cosas indebidas".
Mientras hablaba, miró disimuladamente a Yara y a Elba.
Parecía que, por consideración, no quería ventilar los sucios secretos de Roxana frente a extraños, pero eso solo dejaba que la imaginación de las oyentes volara libremente.

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