Entrar Via

La amante despreciada del CEO romance Capítulo 1

—Ve a la joyería Winston mañana a primera hora, Grace. Quiero el diamante de corte princesa que reservé el mes pasado.

Dominic Pierce no levantó la vista del ventanal cuando lo dijo. Su tono fue el de siempre: firme y seguro.

Como si el cuerpo de ella no hubiera estado hace minutos contra el suyo.

Como si los besos ardientes de instantes antes no hubieran dejado la piel de Grace marcada de calor.

Como si su nombre no hubiera temblado todavía en sus labios cuando él la tuvo contra ese mismo cuerpo ahora distante.

Como si nada de eso hubiera ocurrido.

Grace se detuvo a medio botón de su blusa.

—¿Reservaste un diamante? —preguntó con la voz temblorosa—. ¿Para qué?

Dominic giró apenas la cabeza.

—Sí. Un anillo de compromiso. Me comprometeré en la gala del viernes.

Grace sintió como si le acabaran de clavar una estaca en el pecho. Durante tres años había aprendido a leerlo incluso cuando no decía nada. Esa noche, por primera vez, no supo dónde colocarse.

—¿Te vas a casar? —preguntó con la voz apenas sostenida.

Dominic se volvió por completo. La observó con esos ojos grises y su mirada analítica que usaba cuando evaluaba cifras o riesgos.

—Es una decisión lógica, Grace. No tiene nada que ver contigo. Sabes que así funciona este mundo: matrimonios arreglados para fusionar empresas. El apellido Coleman es clave para la fusión.

—¿Y nosotros? —preguntó ella, sin poder evitarlo.

Dominic no respondió de inmediato. Ese silencio fue más elocuente que cualquier frase.

—Nunca hablamos de amor —dijo al final—. Siempre fui claro. Sabías que esto tenía fecha de caducidad.

Grace asintió despacio.

«Claro. Sí. Él siempre había sido claro… a su manera»

Ella respiró hondo.

—No hablaste de amor —dijo—. Pero tampoco imaginé que…

Dominic frunció apenas el ceño.

—¿Qué me casaría con otra, Grace? —cuestionó con él con esa voz fría que solía usar cuando se sentía incomodo.

—Creí que luego de estos tres años yo era importante para ti —reclamó ella, con los ojos vidriosos—. Y me mandas a mí a retirar el anillo para otra. ¿Pretendes humillarme?

El silencio se alargó entre ambos.

Dominic se aclaró la garganta.

—Jamás te he humillado Grace, siempre supiste cual era tu lugar en mi vida, no te hice promesas —expuso terminando de arreglarse el traje—. Eres la única persona en quien confío. Si crees que pedirte eso es demasiado, dímelo. Le asignaré la tarea a alguien más.

—Tres años —continuó Grace, sin elevar la voz—. Tres años en los que me pediste lealtad, discreción, tiempo. No te estoy pidiendo promesas, Dominic. Solo honestidad.

Dominic dio un paso hacia ella. No la tocó. No hizo falta.

—Esto no cambia lo que fuiste para mí —dijo—. Pero tampoco podemos continuar… así como estaba.

Grace bajó la mirada un instante. Cuando volvió a alzarla, su voz ya no temblaba.

—Eso es lo que más duele —admitió—. Saber que para ti esto fue suficiente… y para mí no. Y por supuesto que las cosas cambian, jamás seré tu amante.

Dominic asintió. La miró una última vez, tomó su saco.

—Quiero el anillo mañana en mi escritorio —solicitó—. Confío en ti.

Salió del despacho sin mirar atrás.

Grace se quedó sola, respirando despacio, intentando no derrumbarse allí mismo.

C1: El anillo de la ruptura. 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La amante despreciada del CEO