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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 686

Los internautas veían las noticias inundar sus pantallas, y la primera impresión de muchos fue que todo era demasiado absurdo.

—¿De verdad esta mujer es la madre biológica de Vania? ¿Qué clase de madre le hace esto a su propia hija?

Elena nunca imaginó que el primer comentario sería ese, así que lo borró de inmediato.

Alguien le hizo llegar la noticia a Vania.

Ella seguía revisando metódicamente la montaña de trabajo en su escritorio. Leyó un par de líneas de lo que había publicado Elena con absoluta frialdad. Su mirada repasó aquellas palabras llenas de mentiras, mientras una sonrisa cargada de indiferencia y burla se dibujaba en sus labios.

¿Seducir a su padrastro?

Había que tener descaro para que Elena soltara semejante barbaridad.

¿Acaso le parecía que Santiago la estaba pasando demasiado bien en la cárcel y quería extenderle la condena?

Cuando Yara Quiroz se acercó a informarle, los ojos de Vania estaban completamente serenos.

—Ya lo vi. Ignóralo.

Yara la miró con curiosidad. La gente de la alta sociedad era realmente extraña.

Esa Señora Figueroa era la madre biológica de la Directora Zapata, ¿verdad? Ninguna madre normal trataría así a su hija.

Hugo también vio la noticia. Con solo leer cinco oraciones, la furia se apoderó de sus ojos.

Miró a través del cristal de la oficina hacia Vania, y notó que ella parecía no estar afectada en lo más mínimo.

Hugo sonrió para sí mismo, casi imperceptiblemente.

*Efectivamente, esta mujer tiene un carácter completamente distinto al de la esposa con la que viví durante cinco años.*

—Miguel, consigue a alguien que borre de internet todo lo que perjudique a mi esposa —ordenó Hugo, con voz grave y cortante.

Guardó el teléfono y su mirada volvió a posarse en Vania.

La mujer de adentro también parecía estar viendo las tendencias, pero no le dedicó más de cinco segundos, y no mostró la más mínima reacción.

Mientras tanto, en Solecia, Cristina leía el largo artículo publicado por Elena mientras tomaba un café. Los celos, la frustración y el resentimiento acumulados durante tanto tiempo finalmente encontraron una vía de escape.

Una sonrisa retorcida y sombría se formó en sus labios, reflejando el placer de la venganza.

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