Ambos subieron juntos por la escalera de caracol, uno detrás de otro. Los murmullos en el primer piso no se detuvieron, sino que llegaron aún más claros a sus oídos.
—De verdad creí que el señor Yáñez andaba con Cristina. Cada mes salía un reportaje nuevo sobre su supuesto romance de ensueño.
—Visto lo visto, seguro que todo fue puro marketing y publicidad, ¿verdad? Si realmente la amara, ¿por qué iba a tener dos hijos con la señorita Zapata?
—Cristina se la pasaba comprando tendencias todos los años. Seguro que era ella la que se le ofrecía desesperadamente. Probablemente el señor Yáñez nunca la volteó a ver.
—Además, mira la actitud del señor Yáñez con nosotros. Es humilde y súper respetuoso. Está claro que lo hace porque valora a la señorita Zapata y quiere quedar bien con la familia Leal por amor a ella. Si no, con el poder que tienen los Yáñez, no tendría ninguna necesidad de venir a darnos por nuestro lado.
—Bueno, es que la familia Zapata también fue de la alta alcurnia en su momento, solo que cayeron en desgracia. Pero la clase no se pierde. La elegancia y el porte de la señorita Zapata están a años luz de una mujer tan frívola y superficial como Cristina.
Vania los escuchaba con total indiferencia. Solo le faltaba voltear y decirle a Hugo que todos estaban hablando de su adorado tormento.
Hugo mantenía una expresión inescrutable, con toda su atención centrada en Vania y en su hijo.
Vania entró directamente a la habitación infantil. Con movimientos suaves, depositó a Davisito en la cuna acolchada y lo arropó con extremo cuidado, temiendo interrumpir el plácido sueño del bebé.
Davisito relajó su tierno ceño, respirando de forma rítmica y profunda, durmiendo como un angelito.
Vania se inclinó para observar el rostro dormido de su hijo. La frustración y el enojo en su pecho se disiparon ligeramente, y una suave capa de calidez inundó sus ojos.
Al instante siguiente, un cuerpo cálido se acercó en silencio, y una sombra cubrió por completo su figura.
Hugo se había posicionado detrás de ella sin que se diera cuenta. Su gran estatura la acorraló, encerrando su delgada figura entre él y la cuna. Su respiración pausada y tibia, impregnada con ese característico aroma a cedro, la envolvió por completo.
Vania intentó empujarlo por puro instinto, pero sintió que una mano sujetaba suavemente su muñeca.
Hugo la sostuvo con una fuerza que era delicada pero implacable, impidiéndole escapar.
—¿A dónde vas?
Vania lo fulminó con la mirada.
—Abajo, por supuesto.
Abajo había mucha gente. Si él quería jugar a hacerse el romántico, el padre ejemplar y el yerno perfecto frente a la familia Leal, ella podía tolerarlo. Pero ahora que estaban a solas, no tenía la menor intención de respirar el mismo aire que él.
Hugo miró la furia y el desprecio en sus ojos. En lugar de soltarla, aumentó ligeramente la presión y tiró de ella suavemente hasta pegarla a su pecho.
Sus movimientos fueron cuidadosos. No hubo agresión ni un encierro forzado, solo la abrazó con firmeza, cortándole todas las salidas.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...