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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 142

—Gloria al principio pidió medio día. Y ahorita volvió a mandar mensaje: ahora quiere varios días —informó Waldo.

Federico jugaba con una pluma entre los dedos. Su expresión no dejaba ver nada, pero tenía esa calma de quien ya lo veía venir.

—Puedes salir.

Waldo se dio la vuelta y se fue casi corriendo.

Cuando se escuchó el clic de la puerta, el silencio se apoderó del despacho.

Pablo estaba ahí, quieto, sin atreverse ni a respirar fuerte.

Él era el único que sabía que Federico le había dado a Gloria un acuerdo de renuncia.

Y esas cláusulas extra… las había agregado él mismo, por orden de Federico.

—¿Ya quedó claro lo de la fiesta de compromiso? —preguntó Federico, como si lo de Gloria ya no importara.

Pablo entendió la señal y no insistió con el tema.

—Todavía no hay una prueba definitiva, pero todo apunta a Isabella. Usó los permisos que le dio la señorita Orozco para sacar ganancia por debajo del agua… se clavó la diferencia.

Cuando Irene fue a escoger vestido y zapatos, llevó a Isabella con ella.

Con un vestido de millones, Isabella no se atrevió a meter mano. Así que se fue por los zapatos, que eran “más fáciles”.

En internet encontró una réplica casi idéntica, del mismo fabricante. Le cotizaron en treinta mil.

Pagó un anticipo y, ya que revisó la mercancía, los amenazó con denunciarlos por vender piratería y a la fuerza terminó pagando solo ocho mil.

El otro lado se quedó ardido… y le hizo algo a los zapatos.

—Esa Isabella tiene un problema serio de ética. Después de que la corrieron la vez pasada, la señorita Orozco ni debió volver a tener contacto con ella —remató Pablo.

—¿Isabella? —Federico sintió el nombre conocido, pero no ubicaba bien.

Pablo lo miró y entendió de inmediato.

—¿No la recuerda? Es la secretaria que ayudó a la señorita Orozco a engañarlo para que usted firmara el acuerdo de renuncia de Gloria.

Federico la había despedido. Luego, por una “concesión” suya, la habían reubicado en logística.

Pero Federico ya ni se acordaba de quién era; Irene se aprovechó de eso.

—Revísenlo a fondo —dijo Federico, con la mirada helada—. Y de ahora en adelante, Irene no va a meter a nadie en la empresa.

Capítulo 142 1

Capítulo 142 2

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