¿Y Vincent?
Era imposible que diera una orden así por su propia cuenta. Solo había una persona lo bastante exagerada como para pensar en la posibilidad de que ella se perdiera, se aburriera o se metiera en problemas solo por ir al baño.
Pero la única razón con sentido para que Cale tratara a Naomi de esa manera era lo ocurrido en el banquete anterior. Por supuesto, Cale no quería que volviera a pasar.
—¿Órdenes del señor Miller?
Trent no lo negó. Y, por extraño que fuera, su sinceridad hizo que Naomi volviera a chasquear la lengua. Sin embargo, esta vez no fue del todo por molestia. De algún modo, el ánimo de Naomi empezaba a mejorar, aunque... no lo admitiría con facilidad.
—Solo quería asegurarse de que estuviera bien.
Naomi puso los ojos en blanco.
—Qué fastidio.
A pesar de sus palabras, Naomi sonrió. Cale seguía pensando en posibilidades que a ella ni se le habían cruzado por la cabeza.
—Regresemos al salón, señorita.
Naomi asintió apenas.
Empezaron a caminar por el pasillo, que había vuelto a quedar en silencio. La luz dorada de las lámparas de pared se extendía a lo largo del corredor y se reflejaba en el suelo de mármol. A lo lejos, la música y las conversaciones de los invitados aún se escuchaban débilmente, como si la fiesta existiera en un mundo muy distinto de aquel en el que se encontraban en ese momento.
Naomi intentó concentrarse en cada paso. Pero seguía pensando en la conversación que acababa de escuchar. Cada comentario que ponía en duda a Cale, cada insinuación disfrazada de preocupación, dejaba una irritación persistente que resultaba difícil pasar por alto.
Acababa de suspirar cuando Trent, a su lado, se detuvo. Naomi también lo hizo. Frunció el ceño y, al levantar la cabeza, comprendió el motivo.
Don Falcon.
El hombre estaba de pie no muy lejos del final del pasillo. Erguido, con las manos en los bolsillos del pantalón, parecía llevar bastante tiempo esperando allí. Naomi no tenía idea de cuánto tiempo llevaba ahí, pero de algo estaba segura; la presencia de Falcon no era casualidad.
—No.
—Señorita Naomi...
—Ya dije que no. —Esta vez, Naomi habló con más firmeza. Y, por primera vez desde que conocía a ese hombre, no apartó la mirada.
Miró a Falcon de frente y le dejó ver con claridad que no tenía intención de retroceder. Mejor no preguntar a qué velocidad le latía el corazón; ella misma estaba sorprendida, pues jamás esperó tener el valor suficiente para decir algo así delante de Falcon.
Se hizo un breve silencio entre ambos.
Falcon parecía contenerse. Apretó la mandíbula mientras examinaba la cara de Naomi, como si intentara comprender en qué momento exacto aquella muchacha que solía aterrorizarse cada vez que lo tenía enfrente se había transformado en alguien tan audaz como para rechazarlo sin rodeos.
Y eso era precisamente lo que frustraba a Falcon. Nada de lo que había planeado para esa noche salía como él quería.
Desde el momento en que entró al salón, cada movimiento que había planeado con cuidado terminó en fracaso. Su disculpa no había servido de nada y no había tenido la oportunidad de hablar con ella. Incluso en ese momento, cuando por fin lograba encontrar a Naomi a solas, la muchacha volvía a cerrarle cada camino que él deseaba abrir.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...