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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 842

El ruido provino del interior del salón, con la fuerza suficiente como para hacer que Naomi se asustara. Le siguieron otros sonidos, como el rechinar de sillas contra el suelo, el eco de pasos apresurados y alguien que parecía salir a revisar el pasillo.

A Naomi se le aceleró el corazón.

Se volvió por instinto, dispuesta a encarar a quien se hubiera atrevido a tocarla sin permiso. Pero al ver a la persona que estaba allí, su enojo se transformó en sorpresa.

—¿Trent?

El hombre asintió con brevedad. Mantuvo la calma en la mirada, aun cuando la situación a su alrededor se volvía cada vez más peligrosa.

—Baje la voz, señorita Naomi.

Sin decir más, Trent se llevó un dedo a los labios y le indicó a Naomi que retrocediera unos pasos.

—Venga conmigo.

Se movía con agilidad, sin precipitarse. Alejó a Naomi de la esquina del pasillo justo antes de que varias personas salieran del salón. De reojo, Naomi alcanzó a ver cómo miraban a su alrededor.

Se detuvieron detrás de una columna ancha que separaba dos corredores de la mansión. Desde allí, Naomi todavía alcanzaba a escuchar las voces de los que revisaban el lugar.

—¿Había alguien afuera?

—Tal vez un sirviente.

—O algún invitado que se perdió.

—Aquí no hay nadie.

Los siguientes segundos se sintieron mucho más largos de lo normal. Naomi contuvo la respiración sin darse cuenta, hasta que los pasos se fueron apagando y las voces volvieron al interior del salón.

Solo cuando todo volvió a la calma, se volteó hacia Trent.

—¿Qué estás haciendo? —Su voz todavía delataba el enojo que había intentado reprimir todo ese tiempo.

Trent no se veía para nada incómodo.

—No quería que se metiera en un problema más grande.

Esa respuesta solo irritó más a Naomi.

—¡Estaban hablando del señor Miller!

—Lo sé.

—¿Entonces por qué me detuviste? No me gusta que digan todas esas cosas del señor Miller.

Ambos se quedaron en silencio. Por primera vez desde que escuchó la conversación dentro del salón, Naomi se detuvo a pensarlo.

Porque Trent tenía razón. Si hubiera entrado allí unos minutos antes, ¿qué habría pasado en realidad? Nadie habría cambiado de opinión. Nadie habría comprendido de repente las buenas intenciones de Cale.

En cambio, habrían visto a una joven enfurecerse porque criticaban a su guardián. Habrían visto a Naomi defender a Cale. Y después de eso, habrían usado todo aquello como prueba de que Naomi era incapaz de tomar sus propias decisiones.

Que cada decisión que ella tomaba provenía de la influencia de Cale y que él todavía la controlaba. Y sin que nadie se diera cuenta, esa era exactamente la dirección hacia la que Silas había estado guiando la conversación desde el principio. Sí, Naomi no había escuchado mal. Aquel hombre astuto había llevado a todos los que estaban dentro del salón hacia esa misma conclusión.

Sin duda, Silas era un hombre muy astuto. Con razón Cale le había dicho que tuviera cuidado con él.

Esa certeza hizo que Naomi suspirara. Su enojo no desapareció del todo, pero se transformó en otra cosa, un enojo más parecido a la cautela.

—¿Por qué estás aquí?

La pregunta se le escapó antes de que pudiera contenerla. Trent guardó silencio durante una fracción de segundo, como si evaluara si debía responder con la verdad o no.

Al final, optó por ser sincero.

—El señor Vincent me pidió que la siguiera.

Naomi chasqueó la lengua. Por supuesto. La respuesta de Trent ni siquiera la sorprendió. Cuanto más lo pensaba, más imposible parecía que Trent estuviera cerca de ella esa noche por pura casualidad. Ya lo había visto varias veces desde que empezó la fiesta. Nunca a la vista de todos, nunca invasivo, pero siempre lo bastante cerca como para vigilar lo que sucedía a su alrededor.

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