Naomi permaneció en silencio mientras contemplaba el paisaje. Durante un rato, ninguno de los dos habló. A veces, el silencio es la mejor manera de iniciar una conversación importante.
—Los amaneceres siempre me recuerdan al señor Gavin —dijo Cale en voz baja.
Naomi se volvió para mirarlo. Al igual que ella, Cale contemplaba desde lo alto la belleza de aquel amanecer, obra de Dios.
—El señor Gavin nos llevaba a lugares así en Portclair. Quizá no lo recuerdes muy bien.
—¿En serio? —Naomi parpadeó, incrédula—. ¿Por qué no lo recuerdo?
—Por eso intento contarte algunas cosas de tu pasado que quizá quieras saber.
—La verdad... no. —Naomi suspiró hondo y volvió la mirada hacia el paisaje—. Para mí, ya no tiene sentido recordar el pasado.
La brisa de la mañana agitó algunos mechones que se habían soltado de la cinta que le recogía el cabello. Debajo de ellos, la neblina aún flotaba entre los pinos mientras la luz del sol se extendía por el valle, hasta entonces sumido en la oscuridad.
Cale no respondió enseguida. Se quedó junto a Naomi, con las manos metidas en los bolsillos de la chaqueta y la vista fija en el horizonte, que iba cambiando de color.
—Lo entiendo.
Naomi sabía que Cale comprendía lo que quería decir. No todos los recuerdos merecían conservarse ni todo pasado merecía añorarse. Había cosas que era mejor dejar donde pertenecían.
—No te obligaré a recordar nada —continuó Cale en voz baja—, pero hay algo que no puedes olvidar.
Naomi se volvió hacia él. Cale mantenía la misma expresión serena de siempre.
—Lo que corre por tus venas.
El silencio volvió a interponerse entre ambos. Naomi comprendió a qué se refería sin necesidad de más explicaciones. Se refería al apellido Devereux, a la sangre de esa familia que corría por sus venas y a la herencia que nunca pidió.
—Aunque quieras olvidarlo todo, esa realidad no cambiará. —Cale exhaló despacio.
—El señor Gavin me encomendó algo.
Naomi guardó silencio.
Naomi no había dejado de observarlo y tuvo la impresión de que Cale imaginaba aquella vida.
—Quiero volver a casa y encontrar a Lydia esperándome.
Naomi no dijo nada. Prefirió escucharlo porque era la primera vez que Cale le abría su corazón.
—Quiero pasar tiempo con ella sin pensar todo el tiempo en qué rumbo debería tomar la familia Devereux, sobre todo ahora que el destino nos reunió. Tampoco puedo pasar por alto quién va detrás de ti ni quién intenta aprovecharse del apellido Devereux.
El viento volvió a soplar y esta vez pareció traer consigo el primer rastro de calidez desde la salida del sol.
—Algún día quiero recibir la noticia de que Lydia está embarazada. —La sonrisa de Cale pareció esta vez más dulce y cálida—. Quiero ser padre.
Por un momento, Naomi no supo qué decir. Hasta entonces, siempre había visto a Cale como alguien capaz de mantenerlo todo bajo control, alguien que siempre sabía exactamente qué hacer.
Pero esa mañana vio algo diferente, un hombre que solo quería llevar una vida sencilla con la mujer que amaba.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...