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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 812

El alivio fue tan intenso que casi le fallaron las rodillas. Volvió a comprobar lo que veía, por si sus ojos la engañaban o había malinterpretado la situación. Pero... eso era exactamente lo que había pasado. Nadie estaba herido, no se produjo ningún ataque y todos estaban bien.

Pero aquel alivio duró poco y enseguida se sintió molesta. Naomi aceleró el paso hacia el campamento.

—¿Naomi? —la llamó Eli, confundida, al verla avanzar casi a la carrera hacia el campamento sin decir nada.

Mientras tanto, Grace y Josh por fin comprendieron que toda su familia estaba a salvo. El pánico que habían contenido hasta ese momento desapareció.

—¡Mamá! —Grace corrió tan rápido como pudo. Josh iba detrás de ella.

Althea, que ayudaba a preparar parte del equipo, se volvió al escuchar sus voces. Cuando quiso reaccionar, Grace ya la abrazaba con fuerza por la cintura.

—¡Mamá!

Althea se sobresaltó y dejó escapar un quejido ante el abrazo repentino de Grace, que temblaba.

—¿Cariño?

Grace alzó la cara. Tenía los ojos algo enrojecidos.

—Pensamos que había pasado algo —dijo la niña casi con un gemido.

Althea comprendió lo sucedido. Se agachó, abrazó a Grace con ternura y le acarició la espalda.

—No pasa nada.

Grace estaba confundida.

—Oímos disparos.

—Dos disparos —añadió Josh, que aún intentaba mantener la calma a pesar de estar mucho más pálido de lo habitual.

Althea le acarició el cabello a su hija.

—Todos estamos bien.

Solo entonces los hombros de Grace se relajaron poco a poco.

—¿Qué pasó, mamá?

A unos pasos de allí, Naomi se detuvo frente a Cale. Cale acababa de entregarle la presa a uno de los empleados cuando Naomi lo miró de tal modo que Lydia tuvo que contener una sonrisa.

—¿Qué pasa? —preguntó Cale con despreocupación.

Naomi cerró los ojos un instante y exhaló con fuerza. Estaba a punto de perder la paciencia.

—Oímos disparos.

—¿Y?

—¿Estaban cazando?

Daven asintió.

—Al principio solo queríamos asegurarnos de que no hubiera peligro en los alrededores.

—¿Y después? —preguntó Grace, intrigada.

—El jabalí seguía merodeando por aquí esta mañana.

Como en esa zona sí se permitía cazar ciertos animales silvestres considerados una plaga, al final decidieron abatirlo antes de que se acercara más al campamento.

—Entonces, esos disparos...

—Fuimos nosotros —respondió Chris.

Naomi suspiró y, por primera vez desde que escuchó los disparos, volvió a respirar con normalidad. A su lado, Josh contemplaba la presa con admiración. Grace, en cambio, se aferró con más fuerza a Daven.

—Tenía miedo, papá.

A la distancia, Eli parecía aliviada porque el peor temor de todos no se había hecho realidad.

—Perdón por no avisarles —dijo Cale en voz baja mientras se acercaba a Naomi—. ¿Estabas... preocupada por nosotros?

Naomi lo fulminó con la mirada.

—¡NO! ¡PARA NADA!

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