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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 772

Josh y Grace por fin se calmaron, aunque ambos seguían inconformes.

Cale, en cambio, sonrió apenas ante la escena. Se acercó a Daven y le tocó con suavidad la mejilla a Chase.

—¿Cómo estás hoy, eh? —preguntó en voz baja—. ¿Qué has hecho? ¿Ya le causaste problemas a tu papá otra vez?

Chase solo parpadeó adormilado y se aferró con más fuerza al hombro de su padre.

—Uy, claro que tuvimos problemas de sobra —comentó Althea con alegría—. Ese niñito casi hizo que Daven llegara tarde ayer a su reunión de la mañana.

—Chase no se portó tan mal —alegó Daven con calma.

—Ah, ¿no?

Daven suspiró, derrotado, y los demás se rieron al ver su expresión.

Y en medio de ese ambiente cálido, la mirada de Althea se desvió poco a poco hacia Naomi, que llevaba todo ese rato observando en silencio.

—Vaya. —Abrió un poco más los ojos—. Cale, ¿por qué no me dijiste que Naomi también venía?

Naomi se tensó al escuchar su nombre. Todos la miraron. Por un segundo, volvió a sentirse incómoda y fuera de lugar entre aquella familia.

Pero antes de que pudiera decir nada, Althea se acercó a ella con una actitud amable.

—Debes estar agotada —dijo, suavizando la voz—. El viaje desde Portclair no es corto.

Naomi hizo un gesto casi imperceptible de negación.

—Estoy bien.

—Te ves pálida.

—Tía Althea —interrumpió Chris con desenfado y las manos metidas en los bolsillos—, si la sigues mirando así, se te va a escapar.

Lo dijo en broma.

—Solo estoy preocupada. —Althea le lanzó una mirada de reproche—. No como ciertas personas que no saben hacer otra cosa que comportarse como payasos.

Chris levantó ambas manos en señal de rendición. La reacción hizo sonreír a Naomi. Althea notó enseguida la sonrisa.

Menos mal.

Al menos la muchacha se veía mucho más tranquila que en la descripción que Lydia había hecho la noche anterior.

—Vaya, ¿tenemos visitas?

Naomi se volvió al escuchar una voz suave.

Era un ambiente muy hogareño y cálido. Y quizá por esa misma calidez, Naomi empezó a sentir miedo de que algún día los problemas que arrastraba destruyeran un hogar como ese. Miedo de que, por su culpa, los problemas llegaran poco a poco a la familia Miller.

Ese pensamiento hizo que Naomi bajara la mirada.

Poco después, cuando el vestíbulo volvió a quedar en silencio, unos pasos lentos resonaron en el salón principal.

Naomi, que seguía de pie e incómoda junto a Lydia, se volvió despacio. En cuanto vio a un hombre que bajaba las escaleras junto a una mujer elegante, se enderezó por instinto.

Por alguna razón, había algo distinto en la presencia de ambos.

No daba miedo.

Aun así, aquella presencia bastaba para recordarle a Naomi que, en esa casa, ella seguía siendo una extraña.

El hombre aún se veía un poco pálido, aunque conservaba un porte tranquilo y autoritario. La mujer que lo acompañaba parecía elegante y amable. Ambos miraron a Cale cuando él se acercó.

—Papá.

Cale habló con un tono más grave que de costumbre. Examinó con rapidez la cara de su padre para comprobar por sí mismo que de verdad estaba mejor.

—Deberías estar descansando.

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