Sin saber cómo, había terminado en el centro de todo.
—Naomi.
Lydia, a su lado, la sacó de sus pensamientos.
—¿Sí?
—¿Quieres algo de beber?
Naomi hizo un gesto casi imperceptible de negación.
—No.
Lydia la observó unos segundos y luego le tomó la mano con delicadeza.
—Si estás cansada, intenta dormir un poco. Todavía faltan tres horas para llegar.
Naomi le dedicó una sonrisa casi imperceptible y asintió.
Pero el vuelo terminó sin que lograra dormirse de verdad.
Cuando llegaron a la residencia principal de los Miller en Solaviz, ya estaba por amanecer.
Naomi había creído que el enorme despliegue de seguridad por fin terminaría cuando salieran de Portclair.
Por lo visto, no.
En cuanto bajó del avión, varios hombres corpulentos se acercaron y continuaron escoltándola.
Lydia solo le dijo una cosa:
—Vas a tener que acostumbrarte.
Ante aquella advertencia, Naomi ya no supo qué decir.
El auto en el que viajaban cruzó despacio las puertas de una mansión silenciosa situada en las afueras de la ciudad.
El lugar se veía tranquilo y acogedor, el tipo de hogar en el que cualquiera querría quedarse para siempre.
La enorme casa se veía acogedora bajo las tenues luces amarillas que iluminaban cada costado del edificio. A diferencia de la residencia Devereux, siempre fría y sofocante, el hogar de los Miller hizo que Naomi se sintiera a gusto en cuanto bajó del auto.
Cuando llegaron, la puerta principal ya estaba abierta.
—¡Tío Cale!
Grace gritó con alegría y su llamado resonó por toda la casa.
La niña corrió hacia ellos en cuanto vio entrar a Cale con Lydia. Josh se apresuró tras su hermana y le recordó que mirara por dónde iba para que no se cayera.
—Creí que el tío Chris estaba mintiendo. Dijo que venías a casa —se quejó Grace mientras abrazaba a Cale.
Cale chasqueó la lengua y alzó a la niña sin esfuerzo.
—Si se trata de mí, es imposible que mienta.
Las voces de los niños resonaron sin pausa en el vestíbulo. La casa, que momentos antes estaba en silencio, de pronto cobró vida entre quejas superpuestas y estallidos de risa.
Y, por extraño que fuera, todo eso le dejó a Naomi una sensación de calidez.
Después de todo lo aterrador que había vivido en los últimos días, aquellas voces empezaron a disipar poco a poco el miedo que todavía sentía.
—¿No van ni a dejar que entren?
Josh y Grace se volvieron al mismo tiempo al escuchar aquella voz suave. Al reconocer a quien había hablado, los dos intercambiaron una mirada rápida y agacharon un poco la cabeza, como niños sorprendidos en plena travesura.
—Es mamá —murmuró Josh.
Cerca de la escalera principal, Althea observaba a sus hijos con una sonrisa. Junto a Althea, Daven sostenía a Chase, su hijo menor, que todavía parecía medio dormido.
—¿Y yo qué puedo hacer? —dijo Lydia mientras se encogía de hombros sin darle importancia—. Ni siquiera me dieron la oportunidad de entrar.
Josh señaló a Grace.
—Todo es culpa de Grace.
—¿Y por qué ahora es mi culpa? —protestó Grace, indignada.
—Porque tú fuiste la primera en irte sobre el tío Cale.
—¡Tú también abrazaste a la tía Lydia!
—Niños —dijo Daven con calma, aunque su tono era una advertencia inconfundible—. Primero dejen respirar a sus tíos. Estoy bastante seguro de que están agotados después de un viaje tan largo.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...