Anocheció en la mansión después de la larga conversación en el cenador.
La casa estaba mucho más animada que en los últimos días. Desde la cocina principal, el aroma de la comida se extendió por el aire. Lydia, que desde la tarde se había empeñado en cocinar la cena ella misma, terminó por llevarse a Naomi a la cocina para que la ayudara.
—Ya te dije que se me da muy mal cocinar —se quejó Naomi mientras cortaba las verduras con torpeza.
—¿Y qué comías durante todos esos años en Berlín?
Naomi suspiró, fastidiada.
—En los supermercados venden mucha comida preparada, ¿sabe? —Miró la cebolla verde que había picado y, al ver su aspecto lamentable, hizo una mueca—. Dios mío, ¿no se ve horrible esto?
—Está bien. —Lydia le sonrió, paciente—. De todos modos la necesito en trozos más grandes. Además, te está quedando bien.
—Uf —refunfuñó Naomi, aunque siguió cortando para terminar de una vez—. De verdad que cocina muy bien.
—No tanto. No cocino tan bien como crees.
—Mentirosa —se burló Naomi.
Lydia soltó una risita mientras revolvía la sopa que se cocía a fuego lento en la estufa.
—¿Por qué mentiría?
—Porque Cale la elogia todo el tiempo, y no solo por la comida. Siempre habla maravillas de usted.
Lydia la miró un largo momento antes de decir:
—¿Sabes algo?
—¿Qué?
—Cale también sabe mentir muy bien con tal de hacerme feliz.
Por alguna razón, el ambiente entre ellas había empezado a sentirse natural. Incluso algunos de los sirvientes cercanos se miraron a escondidas. Desde que Naomi llegó a la mansión, era la primera vez que la veían relajada.
—¿Cuándo mentí?
Unos pasos se acercaron por el pasillo hasta llegar a la cocina. Naomi se volteó por instinto y Lydia hizo lo mismo.
Cale entró recién duchado y vestido con ropa oscura e informal. Aún tenía el cabello un poco húmedo y parecía mucho más relajado que cuando se había marchado esa mañana. Sin dudarlo, se acercó a su esposa.
—¿Ya terminaste? —preguntó Lydia, con la voz más alegre.
Al final, Cale decidió que quizá era mejor no quedarse en la cocina. Se sentó en el comedor para esperar la cena. Recostado con comodidad, observó confundido a las dos mujeres.
Sobre todo a Naomi.
—¿Comiste algo raro hoy? —preguntó al fin.
Naomi hizo una mueca de desconcierto.
—¿Qué se supone que significa eso?
—Pareces… normal. —Cale la miró con desconfianza—. Eso me preocupa.
Lydia se rio. A Cale le gustaba provocar a la gente. Naomi, por su parte, parecía querer lanzarle algo. Pero antes de que continuara la discusión, unos pasos apurados resonaron fuera de la cocina. Unos segundos después, apareció Vincent.
Y con solo mirarle la cara, la sonrisa de Cale desapareció. Vincent tenía una actitud tan tensa que parecía haber ocurrido algo grave.
—¿Qué pasa? —preguntó Cale.
Vincent inclinó la cabeza antes de responder con gravedad:
—Señor… tenemos que hablar.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...