La pregunta de Naomi sorprendió a Lydia, que se quedó mirándola.
¿Cómo podía preguntarle algo así con tanta inocencia?
Lydia no pudo evitar reírse.
Aquella tarde, el ambiente del cenador se volvió más cálido y familiar de lo que había sido en varios días. Después de todo lo tenso y agotador que habían pasado hacía poco, ¿quién habría pensado que una pregunta tan simple podía aliviar tanto la tensión entre ambas?
El sol descendía tras los árboles del jardín de la mansión y bañaba de luz dorada la superficie de la piscina. La brisa de la tarde recorría el jardín y arrastraba el aroma del pasto húmedo y de las flores que salpicaban el terreno.
Uno de los jardineros limpiaba cerca del cenador donde ambas estaban sentadas.
Naomi estaba acurrucada en el banco largo, con las rodillas abrazadas contra el pecho. Todavía tenía el cabello algo húmedo después de nadar, suelto y sin secar del todo. No apartaba de Lydia su mirada llena de curiosidad.
—¿No... quiere responderme? —Naomi se puso incómoda de repente—. Perdón si fue inapropiado.
—No es eso. —Se acercó y tomó la mano de Naomi.
Lydia pareció pensarlo unos segundos antes de sonreír.
—En realidad, yo tampoco sé.
La expresión de Naomi se agravó.
—Nadie se enamora sin razón.
—Sí que pasa. —Lydia rio.
Desvió la mirada hacia el jardín, como si reviviera un recuerdo lejano.
—Quizá al principio no me di cuenta —confesó—. Es que era demasiado fastidioso para gustarme.
—Ah, en eso sí estoy de acuerdo.
Naomi respondió tan rápido que Lydia volvió a reírse.
Ahora el ambiente entre ellas se sentía mucho más ligero, ya no tan rígido e incómodo como cuando empezaron a vivir juntas. Naomi todavía mantenía cierta distancia, pero, poco a poco, empezaba a abrirse.
Lydia la observó un momento antes de volver a hablar en voz más baja.
—Hubo una etapa muy dura en mi vida. Ya te lo conté antes, ¿no?
Naomi asintió despacio.
—A veces —admitió tras una pausa—. Sobre todo cuando se enoja.
Naomi asintió enseguida.
—¿Ve? Exacto. En serio es aterrador.
—No porque pensara que me haría daño. —Lydia sonrió apenas—. Tenía miedo porque insistía en cargar solo con todos los problemas.
La respuesta dejó a Naomi en silencio. Bajó la mirada hacia la mano que Lydia aún sostenía. De pronto recordó la furia con la que Cale reaccionó cuando ella intentó entregarse a Falcon. Se había visto realmente enojado, como si ella acabara de proponer una locura.
Ahora Naomi empezaba a entender por qué.
—Creo que... —Se mordió el labio con suavidad antes de seguir—. En serio se preocupa por usted.
Lydia sonrió con ternura.
—Lo sé.
Una respuesta tan simple y, aun así, transmitía una calidez inesperada. Y, por primera vez desde que regresaron a Portclair, Naomi sintió envidia por la relación entre ambos.
No envidiaba el lujo que rodeaba a Lydia ni la vida tranquila que ahora tenía, sino la forma en que Cale la miraba. Como si Lydia fuera el único lugar al que él podía volver después de todo.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...