El trayecto hasta la sucursal de TnC en Portclair transcurrió en relativa calma. Apenas subieron al auto, Cale se ocupó de varios reportes. Lydia dejó que su esposo trabajara sin molestarlo; era parte de sus responsabilidades. De vez en cuando también oía a Vincent ponerlo al tanto de distintos problemas que habían surgido.
El auto avanzaba sin contratiempos por las calles del centro, que poco a poco cobraban vida con el ajetreo de la mañana. Del otro lado de la ventana, Lydia contemplaba las hileras de edificios imponentes que se alzaban bajo un cielo pálido y encapotado.
Pero Lydia tenía la cabeza en otra parte. Miró de reojo a Cale, sentado a su lado. Quizá porque lo había mirado demasiadas veces, él terminó por notarlo.
—Sigue revisándolo —dijo Cale mientras le entregaba su tableta de trabajo a Vincent.
Vincent se sobresaltó, pero no podía negarse.
—Sí, señor, pero revíselo otra vez antes de enviarlo al cliente, por favor.
Cale lo despachó con un breve gesto y se acomodó en el asiento para mirar de frente a Lydia.
—¿Qué tiene tan callada a mi hermosa esposa?
Lydia chasqueó la lengua, fastidiada.
—¿Te gustaría que te interrumpiera?
—No —respondió Cale sin dudar—. Entonces… ¿qué te tiene tan callada?
Por más molesto que Cale pudiera ser, imposible de convencer una vez que se le metía algo en la cabeza, terco a más no poder, también era increíblemente perceptivo. Se daba cuenta de todo a su alrededor, sobre todo de cuanto afectaba a su familia y a sus seres queridos.
Por eso Lydia rara vez lograba ocultarle algo.
—¿Entonces en serio no puedo volver a Solaviz? —preguntó Lydia al fin. Fijó toda su atención en él mientras estiraba la mano para acomodarle la corbata, que se había ladeado un poco.
Cale no respondió enseguida.
—No por ahora.
Lydia dejó escapar un suspiro suave.
—Sigo pensando que todo esto es demasiado.
—Ayer casi te lastimas. Menos mal que Trent es tan buen conductor.
—Lo sé. —Lydia se recostó en el asiento—. Pero aun así… mi vida cambió en apenas unos días.
Cale le acarició la cabeza con afecto.
—Solo me alegra que empieces a considerarlo.
Lydia chasqueó la lengua y volvió la cara hacia la ventana. Era exasperante lo tranquilo que podía verse en medio de todo aquel caos.
—Te amo, cariño.
Cale acompañó sus palabras con un beso breve en la sien de Lydia, sin importarle que Vincent y el chofer, sentados adelante, apartaran la mirada ante aquella muestra de afecto.
Poco después, el auto entró en el complejo principal del edificio de TnC en Portclair.
En cuanto bajó del auto, Lydia percibió lo distinto que era el ambiente respecto al de la sucursal de Solaviz. En este edificio había mucho más ajetreo. La gente iba y venía a paso apurado, y se veía a varios empleados cargando pilas de documentos mientras hablaban por sus comunicadores.
La alianza comercial en la que Cale había trabajado los últimos días empezaba a dar frutos.
—Buenos días, señor Cale.
—Los documentos del acuerdo ya están en la sala de juntas, señor.
—El director Harris solicitó otra reunión para la próxima semana.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...