Tenía el cabello blanco y, aun así, mantenía la espalda recta y digna. Vestía ropa oscura y formal, y se movía con la disciplina de quien lleva mucho tiempo acostumbrado a servir en silencio. En cuanto vio a Naomi, se inclinó con respeto.
—Buenos días, señorita Naomi.
Naomi todavía no se acostumbraba a que la trataran así. Recorrió una silla despacio y asintió apenas.
—Buenos días.
El anciano le sirvió el té con movimientos calmados y precisos. Naomi lo observó unos segundos.
—Es la primera vez que lo veo desde entonces. ¿Dónde estaba antes?
El anciano le sonrió con amabilidad, lejos de la formalidad excesiva que mostraba ante ella la mayoría de la gente de la mansión.
—Estaba a cargo de otra residencia, señorita.
—¿Otra residencia? —Naomi arqueó una ceja—. ¿Cale tiene muchas?
La pregunta le sacó una risa suave al anciano.
—El señor Miller tiene varias propiedades —respondió con cautela—, pero la casa que administro es distinta.
Naomi apoyó el mentón en la mano.
—¿Distinta en qué?
El anciano guardó silencio un momento antes de responder.
—Esa casa tiene mucha historia. —Su voz se volvió un poco más grave al decirlo.
Naomi entrecerró los ojos, confundida.
—¿Una larga historia?
—Sí. —El anciano asintió despacio—. Y ese lugar... también está ligado a usted, señorita.
La mano de Naomi, a punto de tomar la taza de té, se detuvo en el aire.
—¿Ligado a mí?
El anciano la miró con afecto.
—Más de lo que imagina.
Algo en su forma de mirarla inquietó a Naomi. Aquello iba más allá de la simple deferencia de un sirviente. Era más bien la actitud de alguien que llevaba muchísimo tiempo esperándola.
Naomi bajó la mano despacio.
—Disculpe... todavía no sé su nombre.
El ambiente del comedor fue cambiando poco a poco, y Naomi lo percibió con claridad. Sin darse cuenta, se encontraba ante la puerta de un pasado que le habían ocultado durante años.
El señor Smith sonrió apenas.
—Si quiere —dijo en voz baja—, puedo empezar a contárselo.
Naomi dejó la taza sobre la mesa. Se limpió los labios, donde aún quedaba un rastro de mermelada, antes de volver a mirarlo.
—¿Y si me niego?
—La decisión es suya —respondió el señor Smith con cortesía.
—¿Se puede confiar en Cale? —preguntó Naomi en voz baja tras estudiarlo un momento.
El señor Smith asintió con firmeza, sin la menor vacilación.
—El señor Miller es un hombre muy responsable que cuenta con toda la confianza del jefe de la familia Devereux.
Naomi asintió despacio, como si tratara de asimilar todo lo que el anciano decía.
—Por eso decidí contarle algunas cosas —continuó el señor Smith con otra sonrisa—, incluida la casa que visité hace poco para asegurarme de que nada hubiera cambiado en su interior. Todo sigue exactamente como era en el pasado. —El anciano suavizó aún más la mirada—. Quizá desde que usted era apenas una niña, señorita.
—Entonces cuénteme —dijo Naomi al fin en voz aún más baja, incapaz de ocultar su curiosidad—. Quiero conocer la historia de mi familia.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...