—No tienes por qué preocuparte tanto —murmuró Lydia, todavía con una sonrisa—. Estoy bien, como puedes ver.
Cale la observó unos segundos antes de suspirar profundamente.
—Según el informe que recibí, no parece que fuera algo pequeño.
Lydia volvió a sentarse y le hizo un gesto para que se sentara a su lado.
—Si te lo contó Trent, era de esperar que sonara mucho más grave.
—¿Así que lo que te pasó no cuenta como grave? —preguntó Cale en un tono más severo.
Lydia se rio, aunque sin mucha alegría.
—Nos persiguieron, nos embistieron y casi nos arrastraron por calles que ni reconocía. Fue grave, pero ya pasó. —Exhaló despacio, con la mirada perdida al frente—. Aunque ver a Trent conducir... parecía una escena de una película de acción.
Cale no se rio. La miró sin ceder.
—Esto no es algo que puedas tomarte a la ligera.
—No me lo estoy tomando a la ligera —respondió Lydia con calma—. Es que no quería que te preocuparas.
Cale guardó silencio unos segundos y luego se volvió hacia Vincent, que se encontraba a poca distancia.
—Refuercen la seguridad —dijo con sequedad—. Quiero dos perímetros de seguridad, sin puntos ciegos.
—Sí, señor —contestó Vincent sin vacilar.
Cale dirigió de nuevo la mirada hacia Lydia.
—Y tú —agregó ahora en voz baja—, quiero que reconsideres tu plan de volver a Solaviz.
Lydia arqueó una ceja.
—¿Quieres que deje de trabajar?
—Quiero que estés a salvo.
Puso los ojos en blanco y dejó escapar algo de fastidio.
Lydia le sostuvo la mirada sin parpadear.
—Eso es obvio.
Cale exhaló despacio.
—Son hombres que trabajan para Don Falcon.
Lydia parpadeó, incrédula al escucharlo. Se quedó mirándolo, inmóvil, y cuando estaba por responder, alguien se detuvo al borde de la sala.
Luego vino el golpe de una taza al resbalar de entre unas manos.
La taza se estrelló contra el piso con estrépito, y el ruido reverberó en la sala, que de pronto quedó en silencio.
Cale y Lydia se dieron la vuelta al mismo tiempo.
Naomi estaba de pie a unos pasos de la entrada de la cocina, inmóvil por la impresión. La leche se esparcía por el piso y los trozos de la taza rota estaban esparcidos a sus pies, pero Naomi no se movía. Estaba pálida, con los ojos muy abiertos y fijos en ellos, aunque parecía concentrada en el nombre que acababan de mencionar.
—¿E... es verdad? —preguntó Naomi con la voz temblorosa—. ¿Don Falcon nos persiguió hasta aquí?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Mes Que Fuimos Verdad
Se terminó la novela 🥹...
Este es el final del libro de verdadddddd????...
Y que pasó con el embarazo de Lydia??...
Que aburridaaaaaa ya está la novela...
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...