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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 50

—A veces olvido lo reconfortante que puede ser un silencio como este —dijo Chase en voz baja.

Althea asintió.

—Después de años de caos y ruido, este es el tipo de quietud que he aprendido a valorar más.

Chase se volteó hacia ella con la mirada fija.

—Espero que todo ese caos no te haya hecho sentir que valías menos.

Althea bajó la mirada mientras bebía un sorbo de su taza.

—Por eso atesoro la vida que tengo ahora. Especialmente con Josh aquí... En serio estoy agradecida.

—¿Esa gratitud también me incluye a mí? —preguntó Chase con voz suave, sin apartar los ojos de los de ella.

—Por supuesto que también estoy agradecida contigo, señor Mi...

—Prometiste no llamarme así fuera de la escuela. No cuando no estamos cerca de Josh —lo interrumpió Chase con un ceño fruncido juguetón.

Althea se rio entre dientes.

—Ya estás grande, pero eres sorprendentemente infantil. Bueno, perdóname —añadió ella con una sonrisa burlona—. Chase.

—Mucho mejor —dijo él con una sonrisa.

Sus risas se mezclaron con la brisa, esa clase de momento compartido que camina de puntillas entre la familiaridad y algo más. El viento les rozaba la piel, sutil y reconfortante, aportando un aura de intimidad al silencioso espacio entre los dos.

Quizás fue esa suavidad la que hizo que Chase dejara su taza de café.

—¿Te gusto ahora, Althea? —preguntó él, con una voz que apenas superaba un susurro.

La pregunta hizo que ella se girara hacia él, pero en el instante en que lo hizo, se dio cuenta de su error; el espacio entre ellos se había desvanecido.

Chase estaba parado detrás de Althea, rodeándola con sus brazos, aunque apenas la tocaba. Un paso más y ella quedaría envuelta en su abrazo.

Su aliento, cálido y pausado, le rozó la mejilla.

—Yo... —Althea cerró los ojos con fuerza—. ¿Podrías... retroceder un segundo?

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