—Y no olvides nuestros contactos en los medios internacionales. Si las noticias sobre Vanessa y James dominan los titulares, los inversionistas verán que no soy yo quien carece de moral, sino ellos. Vamos a voltear la opinión pública a nuestro favor, Thomas.
—Ya está en marcha. Varios medios importantes están listos para publicar una serie de artículos.
—Bien.
Daven se reclinó en la silla y cerró los ojos un momento.
—Hay algo que necesitas recordar, Thomas. No estoy peleando solo para proteger el nombre del Grupo Callister. También se trata de mi orgullo. Vanessa Blake jugó conmigo demasiado tiempo. Se le olvidó que no soy alguien con quien se juega ni a quien se subestima.
—Lo aprenderá muy pronto, señor.
—Asegúrate de no fallarme. No tolero el fracaso.
Thomas respiró con calma.
—Cada paso saldrá según lo planeado. Tiene mi palabra.
—Bien. Llámame cada hora. Quiero reportes detallados. No dejes que me entere de malas noticias por los medios antes que por ti, ¿entendido?
—Claro, señor.
La línea se cortó. El silencio inundó la oficina de nuevo, roto únicamente por el resplandor de las luces de Solaviz que entraba por los ventanales. Daven apretó el celular con más fuerza, la cara marcada por la determinación.
Theo Blake podía creer que sacudió al Grupo Callister con trucos baratos. Pero Daven ya había preparado el tablero para algo mucho más grande. Esta guerra apenas comenzaba, y no tenía la menor intención de ser quien perdiera.
Bajó la mirada hacia el dispositivo que aún tenía en la mano. Lo único que quería leer en ese momento era la respuesta de Althea.
Althea: “Solo recuerda, Daven, hay un límite de cuántas veces puedes ver a Josh”.
***
—Si solo viniste a causar problemas, no quiero escucharte ni una palabra —dijo Vanessa con una mirada despectiva. Los ojos se le fueron al expediente sellado con el escudo del juzgado local. Adivinó que tenían que ser los papeles de divorcio que Daven había presentado en su contra.
Reid Johansen, el abogado que Theo Blake había designado para encargarse de los problemas legales de Vanessa, exhaló despacio.

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