Entrar Via

El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 133

—¡No! —lo interrumpió Vanessa—. Estás malinterpretando las cosas, Daven.

Se lanzó hacia él, desesperada por cerrar la distancia entre los dos. Quería, no, necesitaba abrazar a su esposo. Siempre le había funcionado antes; si se mostraba dulce, si tal vez lloraba un poco, Daven solía ceder.

Vanessa creía que la perdonaría.

Pero esta vez no.

—Quédate ahí, Vanessa. No te acerques.

Se quedó inmóvil. Atónita. Descolocada por la frialdad en su voz. —P-pero, Daven...

—¿Tienes algo más que decir?

—¿Por qué te pones así? —susurró con la voz temblorosa—. He intentado explicarte. Esto no fue mi culpa...

—No he escuchado una sola explicación —la cortó con brusquedad—. Lo único que he escuchado son pretextos. Pretextos para justificar lo que hiciste. Ni una sola vez te escuché decir que te arrepentías de haberme hecho esto a mis espaldas.

Se señaló el pecho con un dedo. —Es como si el que te hubiera traicionado fuera yo, y no al revés. Como si yo tuviera la culpa de tu aventura. Cuando fuiste tú la que nos destruyó.

Daven se rio con amargura. —En serio eres increíble, Vanessa.

—¡Tú también tuviste parte en esto! —le gritó ella—. No dejabas de ignorarme. ¡Estaba agotada, Daven! Estaba furiosa. Me sentía tan sola, y James... él estaba ahí.

—¿Y pensaste que eso lo justificaba? —Daven hablaba bajo ahora, tan bajo que era casi un susurro, pero sus palabras cortaban más hondo que cualquier grito—. ¿O solo fue... un bálsamo para tu ego herido?

A Vanessa se le cortó la respiración. Apretó los puños con la mandíbula tensa.

—¿Alguna vez se te ocurrió pensar que yo pude haber hecho lo mismo? —preguntó con una sonrisa burlona—. ¿Sabes cuántas mujeres han intentado acostarse conmigo? Pude haber tenido a alguien en nuestra cama. Pude haber tocado a otra mientras tú estabas fuera en tus sesiones. Susurrarle cosas bonitas a alguien mientras tú andabas persiguiendo tus reflectores.

—¡Tú...!

—¡Escúchame! —El grito de Daven retumbó como un trueno—. Pude haber hecho todo eso, Vanessa. Tuve todas las oportunidades. ¿Y sabes qué? —El pecho le subía y bajaba con respiraciones pesadas—. Nunca lo hice. Desde el momento en que nos casamos, jamás toqué a otra mujer. Ni una vez. Ni siquiera ahora. Eres la única con la que he compartido la cama. Tú. Mi esposa. Nadie más.

El silencio cayó entre los dos, denso y asfixiante.

Daven se pasó una mano por la cara; la frustración se le notaba en cada gesto. —¿Alguna vez te has detenido a pensar en todo lo que te he aguantado?

Vanessa seguía sin decir una palabra.

O nosso preço é apenas 1/4 do de outros fornecedores

Histórico de leitura

No history.

Comentários

Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad