En un instante, la sacó de su tristeza.
Arlet, mirando por el retrovisor, realmente vio un carro sospechoso siguiéndolos de cerca.
"Tú quédate tranquila, yo me encargo de sacudírmelo."
Perder a los paparazzi era algo en lo que Erik tenía bastante experiencia.
"Espera." Arlet lo detuvo.
"¿Qué pasa?"
"¿Desde cuándo nos está siguiendo?" Arlet pensó en el meollo del asunto.
Si se había dado cuenta del carro de Erik en el camino, no había problema. Pero si lo había estado siguiendo desde el restaurante, eso sí que sería un lío.
Erik también lo pensó y dijo: "Ese carro nos ha seguido desde las afueras. Al entrar a la ciudad hay una sola ruta, no me pareció raro en su momento."
En aquel momento parecía muy probable que hubieran capturado imágenes de Arlet. Eso era inaceptable.
"Vamos a llevarlo a un lugar apartado y lo interceptamos."
Ella no conocía bien las calles de la Ciudad de México, así que todo dependía de Erik.
"No hay problema."
"No dejes que se dé cuenta." Arlet le advirtió.
"Entendido."
Con un plan en mente, Erik empezó a conducir de manera que permitiera al carro de atrás seguirlos, luego se dirigió a un hotel. Ir a un lugar apartado podría levantar sospechas, pero a un hotel, seguramente el paparazzi estaría encantado.

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