Cualquier mujer, al ser rescatada por un hombre tan guapo como Federico de las palizas de su prometido, tendría que tener una fuerza de voluntad increíble para no arrojarse a sus brazos, llorando y ofreciéndole hasta el alma.
Kiara puso los ojos en blanco, negándose rotundamente a admitir que estaba muerta de celos.
—En resumen, todo este desastre ocurrió porque decidiste jugarle al héroe con tu damisela en apuros. Eso provocó que yo terminara bailando por accidente con Néstor y, al final, eres tú el que me hace una escena de celos. De verdad...
Kiara soltó una risa seca, se dio la media vuelta y empezó a caminar.
—No fue así...
Federico la alcanzó, intentando tomarle la mano, pero Kiara lo apartó con un fuerte manotazo.
—¡No me toques!
—Kiara, escúchame, déjame explicarte...
—Ya escuché suficiente, me quedó clarísimo.
—Las cosas no son como te las imaginas.
—No me estoy imaginando nada.
—Espera un momento.
—¡Deja de seguirme!
Finalmente, Kiara le ordenó a Federico de forma tajante que no se acercara más.
Federico se dio cuenta de que Kiara estaba realmente furiosa; la mirada que le lanzaba estaba llena de ira y frustración.
Con excepción del día en que se enteró a través de Aitor Lemus que él era el jefe absoluto de Orbe Biociencias, esta era la reacción más explosiva que Kiara había tenido jamás.
Federico detuvo sus pasos lentamente, sin atreverse a seguirla.
En ese preciso momento, comenzó el espectáculo de fuegos artificiales.
Los cohetes surcaban el cielo y estallaban en la oscuridad de la noche, pintando el firmamento con colores hipnotizantes.
Un espectáculo deslumbrante y multicolor.
La luz de los destellos bañaba la silueta de Kiara mientras ella se alejaba, y Federico cerró los ojos con fuerza. Sentía un dolor sordo en el pecho, tan profundo que casi le impedía respirar.
Esa misma noche, Kiara compró un boleto para el vuelo de madrugada y regresó a San Laureano sola.
Federico fue tras ella, recurriendo a los contactos de la familia Santos únicamente para asegurarse de que hubiera llegado a salvo.
Saber que Kiara estaba sana y salva en San Laureano lo dejó un poco más tranquilo.
No era que Federico no hubiera intentado llamarla, pero Kiara lo había bloqueado de todas partes.
Era la segunda vez que ella lo bloqueaba.
Federico se dirigió a Droguería de los Pascual a buscar a Kiara, pero Sergio Montero le informó que ella no se había presentado en la oficina.

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