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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 687

Por la cara que puso, Alexis supo que había acertado. A Vanessa todavía le preocupaba lo de la grabadora de voz.

—Vanessa, ¿no querías encontrar la grabadora? Yo puedo ayudarte.

Vanessa se contuvo y lo miró de reojo con dureza.

—¿Cómo?

—Si no te quedas tranquila, puedes ir tú misma a la mansión a buscarla. La mansión es grande, pero doña Juana no puede haber llegado muy lejos.

La indirecta de Alexis dejó pensativa a Vanessa. Sí quería encontrar la grabadora. Algo le decía que Juana había oído lo que no debía.

Y quizá no tuviera que ver solo con la muerte de su padre, sino con algo más.

—Para mí ya no tienes credibilidad. ¿Crees que voy a confiar en ti?

Alexis ya lo esperaba. Dejó el ramo de flores sobre la mesa y volvió a mirarla, aparentando sinceridad.

—Justamente porque hice muchas cosas mal en el pasado, quiero compensarte.

—Sé que ahora no me crees, pero te lo voy a demostrar.

Alexis habló con tanta emoción que parecía sincero. Si Vanessa no lo conociera tan bien, hasta le habría creído. En la familia Cisneros, salvo el abuelo Antonio y Rafael, nadie más tenía palabra.

—Alexis, si ya terminaste de hablar, llévate tus flores. La otra vez te dejé en paz porque no quería deberte nada. De ahora en adelante no me vuelvas a molestar.

Vanessa estaba tan distante que Alexis se sintió impotente, sin saber qué hacer. Antes era muy fácil contentarla. ¿Cómo podía ser que, después de unos meses con Rafael, todo hubiera cambiado?

—Vanessa, ¿de verdad tienes que estar con Rafael? Él solo te está usando…

A Vanessa se le agotó la paciencia y lo atravesó con una mirada afilada.

—¿Y ahora tú me cortejas sin ningún interés oculto?

—¿Rafael me usa y me da el veinte por ciento de las acciones? Si así me usa, que me usen así todas las veces que quieran. ¿Pero tú?

Vanessa se puso de pie y lo miró como si tuviera enfrente a un enemigo.

—Lo único que quieren es quedarse con el Grupo León, sobre todo tu madre, Yolanda. Ella mató a mi padre, y tú encima te hiciste pasar por quien me salvó la vida. ¡Una cosa tras otra, todas despreciables!

Lo sabía. Vanessa no podía ser tan despiadada con él. Después de todo, habían estado juntos cinco años. Vanessa lo había amado durante cinco años…

Alexis vio algo venir hacia él y lo atrapó por instinto con las dos manos.

—¡Llévate esto!

Para entonces Vanessa ya había sacado el ramo de flores del escritorio y se lo había arrojado. Alexis hizo una mueca.

—Esto es un regalo para ti.

Vanessa lo fulminó con la mirada y Alexis se calló en el acto.

—Bueno, bueno, no te enojes. Me lo llevo y ya.

Sin más remedio, Alexis se fue cabizbajo con el enorme ramo en los brazos. Al pasar por el área de las secretarias, los empleados jóvenes lo miraron raro. Algunos, incluso con desprecio.

Alexis, furioso, entró al ascensor, apretó el botón de la planta baja y se aflojó la corbata. Al salir del trabajo, Vanessa bajó al vestíbulo. Rafael la esperaba puntual en la entrada.

Estaba de pie frente al auto, alto y bien plantado, con un porte distinguido que cautivaba desde cualquier ángulo.

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