Entrar Via

El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 686

A Daniel se le humedecieron los ojos. Contuvo las lágrimas como pudo, alzó la cabeza y le dijo con una sonrisa:

—Señorita, de ahora en adelante, sea lo que sea, usted solo deme la orden. No seré un perro, pero sí su sirviente más leal.

Vanessa no supo qué hacer con él. Ahora venía con lo del perro y el sirviente.

Si fuera una broma, no importaría. Pero ella sabía que Daniel lo decía muy en serio, así que no le quedó más remedio que ponerse firme también.

—Daniel, lo nuestro es una relación de jefa y subordinado; en lo privado, somos amigos. De ahora en adelante no vuelvas a hablar así, ¿me escuchas?

Vanessa se puso muy severa. Daniel asintió, obediente.

—Entendido, señorita.

Solo entonces sonrió, satisfecha.

—Con que te quede claro, basta. Ahora sal y mándame lo que se habló en la reunión de hoy.

Como en la mañana no había ido a la oficina, no podía atrasarse ni un momento con lo que necesitaba saber.

Daniel salió a toda prisa, lo organizó todo enseguida y volvió con los documentos en la mano.

Luego revisó los documentos y se puso al tanto del avance de cada proyecto importante. Prestó especial atención al proyecto del terreno que las empresas de los León y los Cisneros trabajaban en conjunto, y al informe de avances que enviaba el departamento de investigación y desarrollo.

Tras una tarde entera de trabajo, Rafael la llamó.

—Señora ocupada, ¿ya terminaste?

Al salir, Vanessa le respondió un mensaje a Rafael. Pero después se fue a comer con el director Marco Peralta y los demás, y no volvió a mirar el celular. Él le mandó otro mensaje, y apenas entonces Vanessa recordó que no le había contestado.

Vanessa rio con culpa.

—Hoy estuve ocupada y se me olvidó responderte. ¿Qué pasó, ya terminaste?

—Por más ocupado que esté, eso no me impide pensar en ti.

La frase de Rafael la tomó desprevenida; sonó tan natural que Vanessa se enterneció.

—¿Estuviste tomando clases últimamente? Cada vez hablas mejor. Yo creo que encontraste a alguna mujer hermosa para practicar. —Vanessa rio y le siguió el juego.

Rafael asintió lentamente.

—¿Qué pasa?

—Vanessa…

Alexis murmuró su nombre. Vanessa se sobresaltó y levantó la mirada. Alexis entró con un enorme ramo de rosas rojas y se lo tendió con las dos manos, mirándola embelesado.

—Vanessa, es para ti. Sé que te gustan las rosas rojas.

Vanessa se puso fría y su expresión se endureció.

—Llévate tus flores y vete.

Alexis se quedó atónito. Al ver que ella no le tenía ni el menor afecto, se llenó de rabia y de impotencia.

Tras dudar un buen rato, apretó la mandíbula y dijo:

—¿En serio no tienes ni un poco de curiosidad por saber qué dice la grabación?

Al escucharlo, Vanessa levantó la cabeza y lo miró con recelo, entornando los ojos.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)