Capítulo 60 —¿Qué pasa? ¿El gato te comió la lengua? — Natalia se plantó frente a Vanessa, despojándose de su máscara habitual para mostrar su cara más ruin y malvada—. Te aprovechaste de la relación entre los León y los Cisneros, obligaste a Alexis a estar contigo por cinco años; en serio que das asco. Te lo advierto: Alexis nunca se va a casar contigo.
A Vanessa no le sorprendió en lo más mínimo verla así; después de todo, ya conocía su verdadera cara desde hacía tres años.
—¿Si no se casa conmigo, se va a casar contigo? — Vanessa pareció caer en cuenta de algo y se rio burlona—. Cierto, hace tres años ya intentaste manipularlo para meterte en su cama.
Como no había nadie más en la sala de juntas, Natalia no tuvo reparos en admitirlo.
—¿Y qué si fue así? Aunque se lo digas a Alexis, él no te va a creer.
Eso era una verdad innegable. Él había culpado a Vanessa de que Natalia tuviera que irse al extranjero. Si don Antonio no hubiera intervenido, lo más probable era que se hubieran separado desde ese momento. De haber sabido que Alexis era tan patán, Vanessa no habría desperdiciado tres años de su vida.
Vanessa dejó de lado sus pensamientos y se acercó a Natalia con una actitud amenazante.
—¿Y ahora, para quedarte con Alexis, te metes con mi trabajo? ¿En serio crees que soy tan fácil de pisotear?
Natalia se rio con gusto.
—Lo hice a propósito, ¿y qué vas a hacer al respecto? Ahora Alexis está de mi lado y el guion comenzará a filmarse muy pronto. Mejor ríndete, ¡porque pienso quitarte todo lo que yo quiera!
Vanessa entrecerró los ojos y se quedó mirándola un largo rato. Sonrió radiante, pero que, extrañamente, provocaba un escalofrío.
—Plagias y todavía tienes el descaro de presumirlo... ¡En serio que no tienes vergüenza!
—¡No me importa! Ya te dije, me voy a quedar con todo lo que te pertenece.
Natalia la miró con desprecio.
—Aunque solo seas una guionista de quinta, me interesa esta industria. Antes tuviste la suerte de que Rafael te ayudara, ¡pero esta vez quiero ver a quién recurres!
Vanessa bajó la mirada, enfocándose en el pecho de la otra mujer, mientras se masajeaba la muñeca con calma.
A Natalia se le erizó la piel al sentirse observada.
Ese gesto parecía indicar que Vanessa iba а golpearla y, al recordar cómo se había quemado el pecho con agua caliente antes, sufrió un escalofrío y retrocedió.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio