Capítulo 61 Vanessa no pensaba ocultarle nada, así que le contó todo lo sucedido con lujo de detalles.
Como era de esperarse, eso provocó que Bianca estallara en insultos y maldiciones.
—Ese Alexis vaya que tiene la cabeza hueca —gritó Bianca—. ¿Cómo es capaz de hacer algo así? Para mí que no es el hermano de Natalia, ¡más bien parece su amante!
Vanessa respondió con serenidad:
—Pues en eso no te equivocas.
En aquel entonces, el trato de Alexis hacia Natalia siempre sobrepasaba los límites de una relación entre hermanos. Vanessa solía quejarse al respecto, pero lo más que llegó a decir fue:
—Tu hermana parece más tu novia que yo.
Por ese simple comentario, Natalia armó todo un drama; se puso a llorar a mares y le pidió disculpas a Vanessa, asegurando que se iría de la casa de los Cisneros para no causar problemas.
Alexis, por su parte, la consoló con ternura y le exigió a Vanessa que le pidiera perdón.
Vanessa, creyendo que quizá se había excedido y con el miedo constante de perder a Alexis, terminó humillándose y ofreciéndole disculpas. A partir de ese momento, se volvió extremadamente cautelosa al tratar con Natalia... hasta que ocurrió aquel incidente de acoso escolar.
La voz de furia de Bianca la trajo de vuelta al presente.
—Ese guion es el fruto de tu esfuerzo, no podemos dejar que esa santita se salga con la suya.
¿Quieres que te ayude en algo? O mejor, ¿por qué no se lo pides a Rafael?
Vanessa se quedó callada unos segundos antes de responder:
—Creo que contactaré a un abogado. Rafael acaba de cerrar un proceso de adquisición y no quiero darle más molestias.
Bianca vaciló un momento antes de decir:
—¿No has pensado que, para Rafael, tú nunca serías una molestia? Vanessa, yo creo que Rafael está enamorado de ti...
Bianca lo dijo con tanta seriedad que Vanessa no pudo evitar soltar una risita. Sus dedos se detuvieron sobre el panel táctil de la computadora y se apresuró a aclarar la situación.
—¿Cómo crees? Eso es imposible. Él no siente nada por mí; nos casamos solo por una alianza entre nuestras familias.
—Dejando eso de lado —insistió Bianca—, ¿tú sientes algo por él?
La habitación estaba en silencio, por lo que la voz de Bianca se escuchaba con claridad a través del altavoz. Detrás de la puerta, un hombre de cejas pobladas no pudo evitar fruncir el ceño al escuchar la pregunta.
Vanessa lo meditó seriamente por unos instantes y luego sacudió la cabeza.

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