Capítulo 165 ¡Todo eso era porque ella se había acostado con Rafael!
Pensándolo bien, parecía que desde que Rafael regresó al país, se había dedicado a proteger a Vanessa en todo momento.
¿Habrán estado juntos mucho antes de todo esto?
Al verlos irse, Alexis sintió el impulso de acercarse para reclamarles.
—Alexis, por favor, tranquilízate. Si vas a buscarlos ahora, solo los pondrás sobre aviso —advirtió Natalia, apareciendo para tomarlo del brazo.
—¿A qué viniste? —preguntó Alexis, arrugando la frente con actitud indiferente.
Retiró el brazo, marcando su distancia.
—En todo este tiempo, sin importar cuántas veces te llame o te escriba, me ignoras —dijo Natalia con voz frágil, ocultando el dolor en su expresión—.
Alexis, ¿en serio eres capaz de darme la espalda?
Con solo verla, a Alexis le venían a la mente aquellos videos escandalosos, y la furia se apoderaba rápidamente de él.
—Si no fuera por tu red de mentiras, que me hizo desquitarne con Vanessa todos estos años, ella y yo no estaríamos en esta situación —le reprochó, mirándola con desprecio—. Natalia... no, debería decir Natalia Lozano. ¡Jamás imaginé que tuvieras la mente tan retorcida! ¡Por tu culpa perdí demasiadas cosas, y no importa lo que hagas, nunca vas a poder compensarlo!
Natalia sintió angustia.
—¿En serio crees que todo es culpa mía? —se defendió, apretando los dientes y con los ojos llorosos—. Si Vanessa no fuera una descarada que se le insinuó a Rafael, ¿por qué crees que te habría dejado, si según tú te amaba tanto? Yo no tengo nada que ver con sus decisiones. ¿Por qué todos se empeñan en echarme la culpa? Desde el día de la fiesta, los que decían ser mis amigos no hacen más que burlarse de mí. Ya ni siquiera puedo dar la cara en público. ¿Tú también vas a tratarme así?
—Tú misma te lo buscaste —respondió él.
Alexis apartó la mirada y dio media vuelta para irse.
A Natalia le había costado mucho trabajo acorralarlo, así que no iba a dejarlo escapar tan fácilmente.
—¡Tengo un plan para que recuperes todo lo que perdiste! —gritó ella a sus espaldas, desesperada.
Tal como esperaba, Alexis se detuvo en seco.
—¿Qué clase de jueguito intentas ahora? — preguntó él, girándose para verla con desconfianza.
—Solo necesitas conseguir pruebas de que están juntos —dijo Natalia con un tono sombrío, acercándose a él al intuir su reacción—. Cuando llegue el momento adecuado, el puesto de director de la filial volverá a ser tuyo. Incluso podrías usarlo para entrar a las oficinas centrales del Grupo Firax.


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