Capítulo 155 —¡Ya basta! —interrumpió Édgar a Natalia, arrugando la frente con severidad—. Alexis y Vanessa ya cancelaron su compromiso. Incluso si Vanessa y Rafael tuvieran algo, ¡no sería un romance ilícito tan grave como dicen!
Al ver que Édgar defendía a Vanessa, Yolanda lo miró incrédula.
—Si en serio tuvieran algo, sería un escándalo enorme, ¿cómo que no es grave?
—Cancelaron su compromiso hace tiempo y todos en nuestro círculo lo saben —explicó Édgar—. Si algún día Rafael y Vanessa terminaran juntos, seguiría siendo una alianza entre las dos familias, igual que el plan original. No tiene nada de malo.
—¡De ninguna manera!
Yolanda se levantó alterada, perdiendo toda su compostura.
—Édgar, ¡no puedo creer que digas algo así!
Vanessa era la novia de Alexis. Incluso si rompieron su compromiso, eso no cambia el hecho de que estuvieron juntos —argumentó Yolanda—. Si esto se supiera, la familia Cisneros se convertiría en el hazmerreír de todos.
Vanessa palideció.
Aunque ya estaba preparada para la actitud de Yolanda, sintió una fuerte presión. Era como si le faltara el aire, casi ahogándola. Apretó los puños a los costados mientras un escalofrío le recorría la espalda; de pronto, tuvo unas ganas inmensas de escapar.
—¿No eres tú la burla de todos?
Una figura entró a paso rápido por la puerta principal del salón. Su alta y esbelta silueta se interpuso frente a Vanessa, emanando una presencia tan imponente y dominante que el ambiente en la habitación se volvió sofocante.
Todos intercambiaron miradas de asombro; no entendían por qué él había aparecido tan repentinamente.
Vanessa se quedó atónita. Al observar el perfil marcado de su cara, su corazón empezó a latir con fuerza.
—Rafael...
Rafael ladeó la cabeza para mirarla, y su expresión severa se transformó en una de ternura.
—¿Tienes miedo? —preguntó.
Vanessa quiso negarlo para decir que no, pero sintió un nudo en la garganta que le impidió pronunciar una sola palabra. Al final, asintió, rindiéndose ante la sinceridad.
¡Claro que tenía miedo!
Temía que descubrieran su relación y que a Rafael le resultara difícil darle una explicación a la familia Cisneros. Pero, sobre todo, le aterrorizaba que su situación se difundiera con malas intenciones y terminara afectando a los corporativos de ambas familias. Vanessa ni siquiera se atrevía a pensar en todas las graves consecuencias.
—Tranquila, no temas. —Rafael levantó la mano para acariciarle la cabeza y le dedicó una cálida sonrisa—. Yo estoy aquí, nadie podrá hacerte daño.
Él actuaba de manera íntima y cariñosa con Vanessa, sin importarle que los demás los estuvieran viendo.

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