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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 1258

Camila tenía los ojos rojos de furia. Decidida a todo, levantó la pistola y le disparó.

—Si no me amas, ¡entonces moriremos juntos!

Mientras lo decía, apuntó al corazón de Rafael y apretó el gatillo sin dudarlo.

¡Bang!

Se escucharon disparos por todas partes. Camila tenía los ojos muy abiertos, rojos de odio, y las lágrimas le rodaron por las mejillas.

***

La noche ya estaba muy avanzada... Vanessa estaba tomando una taza de leche cuando de pronto sintió una fuerte palpitación en el pecho. La taza se le cayó de la mano y se partió en dos contra el suelo.

Le entró pánico y se quedó mirando la porcelana rota, con el corazón latiéndole de una forma extraña. Al escuchar el ruido, Juana salió deprisa de la cocina.

—Señora, ¿está bien?

Al ver los pedazos en el suelo, Juana corrió nerviosa hacia ella. Vanessa tardó un rato en reaccionar. Negó con la cabeza, con la mirada perdida, pero no dijo nada y de inmediato hizo una llamada.

Rodrigo recibió una llamada y, al enterarse de lo ocurrido en la finca del monte, se le notó en los ojos la satisfacción de haberse salido con la suya.

Luego colgó y miró a Ernesto, que estaba sentado en el sofá.

—Lástima. Perdiste.

A Ernesto se le congeló la expresión. Acto seguido, le sonó el celular. Contestó, y se fue poniendo blanco. La policía había tomado el control de la finca del monte. De Genaro y los demás, unos habían muerto y otros estaban arrestados. Ernesto sintió que el corazón se le detenía. Se agarró el pecho, adolorido, y el celular se le cayó de la mano al suelo.

Luego se fue hacia atrás y quedó tendido en el sofá, respirando con dificultad.

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