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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 1250

Los resultados habían salido esa mañana. No eran hermanos. La confirmación no sorprendió a Vanessa, que enseguida llamó a Leandro. El celular sonó un buen rato hasta que Leandro contestó.

—Vanessa, ¿qué pasó?

Al escucharlo reír, a Vanessa le dio curiosidad.

—Leandro, ¿estás en la oficina?

—No, hoy me tomé el día. Vine a comer con Rebe y sus papás, y salimos a dar una vuelta.

Leandro estaba de pie junto a la baranda del centro comercial, mirando a Rebeca y a sus padres, que escogían pulseras de oro dentro de una tienda. Sonreía, satisfecho.

—Ya sabes que los padres que la criaron la han tratado bien todos estos años. Aunque no tenían mucho dinero, se esforzaron para que fuera a la universidad. No se les puede pedir más. Tengo que agradecérselo como se debe.

Las palabras de Leandro, tan sinceras y sencillas, le detuvieron el corazón a Vanessa, que no supo qué decir. No se atrevía a imaginar cómo reaccionaría Leandro si supiera la verdad.

—¿Tienes tiempo? ¿Podrías venir a verme? —preguntó Vanessa con cautela.

Por ahora no podía salir. Si se tratara solo de ella, no habría problema, pero estaba embarazada y tenía que cuidarse en todo. Leandro creyó que le había pasado algo y se puso tenso.

—Vanessa, ¿pasó algo? ¿Por qué hablas así?

—Sí, tengo algo que decirte. No estoy en la oficina. Te voy a mandar una dirección. ¿Puedes venir a verme?

Vanessa seguía hablándole con suavidad, pero Leandro la conocía y notó que algo estaba mal. Temía que hubiera pasado algo. Dudó, miró a los tres que seguían en la tienda y aun así aceptó.

—Está bien.

Leandro levantó el brazo y le echó un vistazo al reloj.

—Dame una hora. Voy para allá.

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