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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 1172

Rodrigo tomó el sobre, lo abrió y sacó los documentos y las fotos que contenía, en las que aparecía una mujer maltratada y cubierta de heridas.

Estaba en los huesos y se veía de lo más penosa.

—Muy bien.

Rodrigo apretó las fotos en la mano y torció los labios en una sonrisa cruel.

—Mándale todo esto al viejo de forma anónima. Y recuerda hacerlo con cuidado, sin dejar rastro.

—Sí, señor. —Diego asintió y salió de la villa.

Rodrigo contempló a la desdichada mujer de la foto, apretó los dedos y estrujó la foto hasta hacerla una bola, mientras en sus ojos se agitaba una oscuridad densa y destructiva.

***

Mientras tanto, de regreso en casa, Verónica daba vueltas en la cama sin poder dormir, hasta que se levantó, fue al escritorio y abrió una caja que llevaba mucho tiempo guardada.

Dentro había un pañuelo.

Era el pañuelo con el que, muchos años atrás, en su primera cena de negocios, aquel hombre la había ayudado y le había limpiado la boca.

Después no volvió a cruzar palabra con Rodrigo, pero había conservado ese pañuelo desde entonces.

El celular vibró. Era un mensaje de Leonardo:

“Duérmete temprano y no te preocupes. Mañana hay que trabajar”.

Al leer ese mensaje tan sencillo, Verónica, que a los ojos de los demás era una mujer fuerte y resolutiva, se sintió reconfortada.

Parecía que no había problema que no pudiera resolver, como si nunca fuera a estar triste.

Pero por mucho que Leonardo le llevara la contraria, siempre era él el primero en darse cuenta de cuándo no estaba bien.

Verónica respondió:

“Ya sé. Tú también duérmete temprano”.

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