Alana se quedó un poco sorprendida, pero sonrió.
—Que las cosas fluyan —dijo.
Julián asintió.
—Al parecer, mis preocupaciones eran innecesarias.
Al escuchar eso, Alana temió haber sonado descortés y abrió la boca para arreglarlo.
—Me refiero a que estás perfecta así —se adelantó Julián para disipar el malentendido, mostrándole una sonrisa cálida. Luego añadió—: Feliz matrimonio.
Se dio la vuelta y regresó al comedor.
Alana entró poco después.
—Descansa temprano —le dijo Caleb—. Todavía tengo algunos asuntos de trabajo que atender en el estudio.
Ella asintió.
Pero la expresión de la Gran Dama, Otilia, se ensombreció.
—¿Qué asuntos de trabajo? ¿Tienes que abandonar a tu novia en la noche de bodas? Da la casualidad de que mañana iré a llevarles algunos recuerdos de la boda a tus antiguos jefes, ¿quieres que les pregunte sobre eso de paso?
Caleb frunció el ceño. La luz de sus ojos se apagó al instante, reemplazada por una frialdad tan densa que helaba la sangre.
El ambiente cambió de inmediato.
—Señor Ministro, mis disculpas —intervino Marcos—. Aún no he preparado todos los documentos. Mañana a primera hora los tendré listos para su revisión.
Caleb no dijo nada y se levantó para acercarse a Alana.
—Mamá, entonces nosotros también nos retiramos —dijo Julián, acercándose para ayudarla.
Otilia se puso de pie sin necesidad de apoyo y ordenó con voz suave:
—Vete tú. Tu primo acaba de casarse y yo soy la única mayor de la familia; tengo que quedarme un tiempo aquí para supervisar, es la costumbre.
Julián asintió.
—Tía Otilia, entonces nosotros... —preguntó Alana con cortesía.
—Vayan rápido a su habitación —dijo Otilia con una sonrisa radiante, apretándole las manos una vez más—. Les deseo que tengan pronto un hijo y que se amen mucho.
—Gracias, tía Otilia. Buenas noches —respondió Alana, resignada. Se despidió de Julián con un asentimiento y siguió a Caleb.
Mientras caminaban hacia la casa principal, Alana iba detrás de él con el ceño fruncido, sintiendo que las cosas se complicaban.
Por lo que había insinuado Otilia, ¿planeaba quedarse a vivir con ellos?


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía