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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 989

—Perdón, presidente. Le trajimos puros problemas.

La otra estudiante captó la indirecta mucho mejor que Estella.

Estella lo miró atontada, sin saber qué hacer.

—Oye, ¿y cuál es tu nombre? —intervino Cecilia, harta de la situación.

—Me apellido Fernández.

El tono de Fernández se volvió mucho más amable al hablar con Cecilia.

Se notaba a leguas la diferencia: Cecilia era guapísima y tenía un aura completamente distinta a la de Estella.

Frente a una chica tan atractiva y con evidentes recursos, Fernández usó toda su cortesía.

—Mira, Fernández. Supongo que todos los miembros del grupo tienen sus datos registrados, ¿no?

—¿Fueron muchos los afectados?

—¿Ya había pasado algo similar en otros años?

—¿Tú conoces al chavo que las recomendó para el trabajo?

Cecilia lanzó la batería de preguntas, dejando claro a Fernández que no era alguien a quien pudiera chamaquear fácilmente.

—Precisamente porque en otros años ya se habían metido estafadores haciéndose pasar por estudiantes, es que siempre les pido que se anden con cuidado.

»Además, si aceptan trabajos por fuera, yo no me hago responsable.

»Solo respondemos si el anuncio lo subimos el vicepresidente o yo, y pasó por nuestro filtro. Ahí sí, si no les pagan, nosotros respondemos a fondo.

Por supuesto, el presidente cobraba una pequeña comisión por el conecte.

No era mucho.

La idea principal era darles una garantía a todos.

Así la gente trabajaba tranquila y ellos también.

Pero en casos como el de Estella, que hizo el trato en privado y luego lo buscaba para que le arreglara la bronca... simplemente él no podía hacerse cargo de tanto.

—Ya veo. —Al entender la situación, Cecilia le dio la razón al presidente.

Su rol era solo de organización y monitoreo, el sentido común ya le tocaba a cada quien.

Fernández hasta pensó que Cecilia le estaba mandando una advertencia a él también.

¡Por Dios, que él tenía las manos limpias en todo este asunto!

De hecho, cuando se enteró de la estafa a la novata, se quedó sin palabras de lo estúpido que le parecía.

Que engañaran a la nueva pasaba, pero ¿que se fregaran a la otra que ya llevaba más tiempo? ¿Con qué cerebro lograron entrar a la Universidad de Viento Claro esas dos?

—Pues vayan a buscarlo, según yo esta noche ya está de regreso en la escuela.

Como Cecilia tenía que ir a una cena con su clase más tarde, no podía posponer el asunto y tuvo que contactar a Izan en ese mismo instante.

Izan, en efecto, ya estaba de regreso. Al enterarse de que las chicas estafadas iban a buscarlo, su primera reacción fue intentar zafarse.

—Ya les expliqué, esto no tiene nada que ver conmigo, alguien robó mis datos y se hizo pasar por mí.

»Ando súper ocupado, no tengo tiempo de verlas —respondió Izan con un tono bastante impaciente.

Cecilia le quitó el celular a Estella y soltó:

—Te esperamos afuera de la biblioteca. Si no estás aquí en diez minutos, llamamos a una patrulla.

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