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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 988

Juraba que con esos siete días de trabajo iba a sacar para vivir dos meses.

¿Y resultó que se mató trabajando para que no le pagaran?

Tuvo turno en el día y en la noche, ¿acaso creían que trabajaba por puro pasatiempo?

La verdad no era una gran cantidad diaria, pero Estella era de las que estiraba cada centavo.

Apretándose el cinturón, con eso le alcanzaba perfecto para dos meses.

—¿Nada más porque dice que está fuera de la ciudad le vas a creer? ¿No fuiste a checar con el presidente del grupo estudiantil a ver qué onda?

Estella era pésima para socializar. Solo para mandarle un mensaje privado a ese contacto había tenido que armarse de muchísimo valor.

Después buscó al presidente del grupo, y este, tras preguntar, le confirmó que el tipo andaba de viaje.

—Vamos a buscar otra vez a su presidente.

—Averigua dónde está.

—Te acompañamos a verlo —sugirió Cecilia.

Mireya y Macarena le hicieron segunda de inmediato:

—¡Sí, te acompañamos a encararlo!

Mireya estaba que hervía del coraje:

—¡Qué presidente tan irresponsable! ¿Dejan que alguien estafe a la gente en su propio grupo y no hace nada?

Estella dudó.

—Es que no es culpa de él. Él a cada rato avisa que tengamos cuidado con las estafas.

»Fui yo la que se confió. Si le hubiera exigido que me pagara al día, no me habrían fregado tan feo.

—De todos modos, tenemos que ir a explicarle la situación a ver qué solución da.

—Y sobre el tipo que te estafó... ¿ya checaste si le hizo lo mismo a otros? ¿De verdad salió de viaje o son puros pretextos?

Estella se jaló el cabello, frustrada:

—¡Ya no sé si me está mintiendo o no!

—Escribe en el chat y pregunta si hay más afectados. Quédense de ver para ir a buscar al presidente juntas.

Ese fue el consejo de Cecilia.

—Sale.

»Ustedes acaban de entrar al grupo, todavía no conocen bien a la gente de aquí, no debieron confiar tan rápido.

El joven llevaba lentes y tenía un aire de intelectual.

Hablaba con muchísima seguridad.

Aunque empezó pidiendo disculpas, el mensaje de fondo era que Estella y la otra chica pecaron de crédulas.

Si no hubieran sido tan descuidadas, ¿cómo las iban a engañar por tantos días?

Todo el mundo cobra esos trabajos por día, pero a estas dos se les hizo fácil esperarse siete días para que les dieran todo junto.

Además, Estella era de nuevo ingreso, pero la otra no.

—Tú ya vas en segundo año, ¿y sigues estando tan desconectada de la realidad?

El muchacho no lo dijo con afán de regañarlas, pero a todas luces se notaba que le encantaba dar sermones.

Era el clásico perfil para trabajar en la burocracia.

Para manejar un grupo estudiantil tan grande, definitivamente no era ningún novato.

Eso sí, para lavarse las manos era un experto de primera.

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