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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1563

Al no recibir respuesta desde el interior del vehículo, los atacantes comenzaron a perder la paciencia.

—¿Qué pasa? ¿No decían que los mirasianos daban la vida por los civiles? —se burló el hombre de negro.

—¿Ahora resulta que prefieren sacrificar a este pobre infeliz con tal de proteger a una sola mujer?

Mientras gritaba, el mercenario pisó con fuerza la mano supuestamente herida del pastor.

—¡Ahhhh! —un alarido de dolor desgarró el aire.

—¡Voy a salir a rescatarlo! —bramó el Sargento Calvo, incapaz de tolerar la tortura de un inocente.

Agustín lo sujetó del brazo.

—Si bajas ahora, es un suicidio.

—¿Y qué quiere que haga? ¡No voy a quedarme de brazos cruzados viendo cómo matan a un compatriota!

El Sargento apretó el arma con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.

Con Gonzalo al borde de la muerte y ese civil siendo torturado, la furia le hervía en la sangre.

Sabía que el objetivo era la señorita Ortiz. Pero mientras ella operaba, alguien tenía que ganar tiempo. ¡Con suerte, los refuerzos no tardarían en llegar!

—A quien quieren es a ella. Que tú bajes no cambiará nada —le advirtió Agustín.

Afuera, el hombre seguía pisoteando al pastor, riendo con crueldad.

—¿Dónde quedó el honor de su ejército? —provocó—. ¡Miren cómo los abandonan!

El pastor gemía de dolor en el suelo.

—¡Están en una misión importante! ¡Haz conmigo lo que quieras, maldito! —gritó el hombre.

—¡Vaya, qué valiente! —se burló el atacante, y le disparó a quemarropa en la pierna.

El pastor soltó otro grito espeluznante.

¡El Sargento Calvo no aguantó más!

Ignorando las advertencias, abrió la puerta y salió del auto.

—¡Basta!

—¡¿Quiénes se creen que son?! ¡Están en territorio mirasiano, de aquí no van a salir vivos! —rugió.

Capítulo 1563 1

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