Odiaban a Valentina con toda su alma; deseaban que de verdad se hubiera quedado inválida y no pudiera volver a caminar en toda su vida.
Mientras más miserable fuera la vida de Valentina, más felices serían ellos.
Si Valentina aparecía haciendo transmisiones en vivo para vender productos, ¿acaso no haría que más personas recordaran que el hijo de ellos le había hecho daño?
Por lo tanto, también deseaban que Valentina desapareciera de la faz de la tierra.
¿Cómo iban a querer verla en un en vivo?
Tatiana simplemente mandó a reportar a todos esos *bots* de internet.
Y también buscó a alguien para denunciar a la pequeña empresa de la familia Gallegos.
¿No les gustaba tirar *hate* a los demás?
Que probaran también lo que se sentía estar en la mira.
Además, cuando la familia Gallegos mandó a Helena a usar sus influencias, ella ya había investigado a esa empresita.
De por sí ya evadían impuestos y hacían negocios turbios.
Con una sola denuncia, caerían de inmediato.
Antes no había querido meter las manos, pero ya que los Gallegos querían jugar sucio, que no la culparan por no tener piedad.
El empleado de CÉ a cargo de la cuenta de la transmisión también notó el problema y bloqueó a muchos de los *bots* que atacaban a Valentina.
Muchos espectadores casuales seguían interactuando con la empleada que hacía de presentadora a medio tiempo.
—Mi amiga usó su producto y sus cicatrices de verdad se desvanecieron bastante. Solo quería preguntar si esta preventa garantizará la calidad y la cantidad.
—A mí también me lo recomendó una amiga, espero que no me decepcionen.
—Ustedes vienen por la crema, pero yo no. Disculpen, ¿quién es la chica en la esquina inferior izquierda que está platicando con Valentina?
—Por fin alguien nota a esa belleza. No solo come un montón sin engordar, sino que su piel se ve increíble.
—¿No la conocen? ¿Ya se olvidaron de la ganadora de la medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Matemáticas de este año?
—Ya sé quién es: Cecilia, el primer lugar nacional de este año.
—La estudiante de nuevo ingreso de la Facultad de Medicina en la Universidad de Viento Claro. No solo es bonita, también es buenísima en lo suyo.
Aunque Cecilia no era una *influencer*, resultó que bastantes personas la reconocían.
Incluso, muy pronto, Cecilia recibió una llamada de Macarena.
—Ceci, estás cenando en la Villa La Luna Plateada, ¿por qué no me avisaste?
¿Eh?
¿El señor Sandoval?
Inconscientemente, Cecilia pensó en Agustín.
Agustín también estaba ahí el día de hoy. ¿Acaso sería tanta coincidencia que se tratara de la misma persona?
—¿Qué señor Sandoval? —preguntó Cecilia de forma casual.
—Pues quién más, el del Grupo Novaterra.
—Entiendo que otros no lo sepan, pero que tú no sepas de él está de locos. ¡Tu mamá estuvo comprometida con Emilio antes!
El compromiso de Luciana y Emilio Sandoval era de conocimiento público, así que Macarena bromeó a propósito.
Como se lo imaginaba, era Agustín. Cecilia soltó una pequeña carcajada.
Si era a él a quien le habían echado el ojo, la verdad es que no le sorprendía en lo absoluto.
—Están en el cuarto piso, ¿verdad? Ahorita bajo.
Cecilia siempre era muy leal a sus amistades.

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