—Señorita Ortiz, ahora de verdad me hace dudar de que esa fórmula sea de su maestro y no suya.
—Le pido una disculpa por el prejuicio que tuve respecto a su edad.
—Es usted increíble.
Cecilia: —La fórmula es cien por ciento obra de mi maestro.
—La familia Serrano ha practicado la medicina por generaciones y guardan un montón de fórmulas tradicionales.
Lo que no le contó fue que ella misma había ajustado la receta.
De haberla dejado tal cual, el costo de los ingredientes hubiera sido demasiado alto para la gente común.
Y no solo era que fueran caros, sino que eran muy difíciles de conseguir; si querían producir a gran escala, resultaba imposible.
La adaptación que ella había hecho era, básicamente, una versión comercial y más barata de la antigua pomada usada por la realeza.
—Qué maravilla —suspiró Asier.
A la vez, se le vino a la mente que las personas con esa clase de herencia familiar podían vender una sola receta y vivir de eso toda la vida.
Se preguntaba cuántas acciones tendría la señorita Ortiz en la empresa del señor Ortega.
Como eran primos, seguramente trabajarían juntos por muchísimo tiempo.
Asier veía el futuro de la empresa mucho más sólido que antes.
Pensó en hacer una junta en privado con la gente que él había traído para ponerlos a chambear en serio.
Apostar por esa empresa era la decisión correcta.
Si no aguantaban la presión o se dejaban llevar por otras ofertas y abandonaban el barco, iban a perder mucho.
De pronto, alguien empezó a transmitir en vivo, con el permiso de Enzo.
Él quería meterse en el rollo de las ventas en línea, por lo que necesitaba que la cuenta oficial de la compañía ganara fuerza.
Así que la fiesta de celebración se estaba transmitiendo.
—[¡No manches! ¿Qué clase de en vivo es este que acabo de ver a mi Lorenzo?]
—[Lorenzo se está atascando de comida, ¿a poco está tan buena la cena ahí?]
—[Si el de arriba supiera qué lugar es ese, no estaría haciendo preguntas mensas.]
—[Pues qué lugar es, perdonen la ignorancia.]
—[La Villa La Luna Plateada, güey, el resort más fresa de Monte Radiante.]
Pero entre tantos fans, nunca faltaban los *haters*.
—[¿A poco Lorenzo ya se va a rebajar a hacer en vivos? ¿Qué, ya nadie lo contrata?]
—[¡Se me hace que se pegó en la cabeza en la grabación! Nomás anda viendo cómo exprimirle el dinero a sus fans. ¡Paso a retirarme!]
—[Ni siquiera es una cuenta suya. ¿Se dará cuenta Lorenzo de que lo están usando?]
—[Siento que a Lorenzo lo pusieron nada más para hacerle el paro a Valentina. Seguro la del en vivo es ella.]
—[Yo también creo que es Valentina. Tatiana se pasa de injusta; con tal de beneficiar a Valentina, no le importa usar a Lorenzo.]
—[Esa Valentina ya está frita. Hace rato vi que andaba en silla de ruedas.]
—[Tatiana sí que sabe exprimir a sus talentos, no deja ir ni a los lisiados.]
De esos *haters*, a Lorenzo casi ni le tiraban; se la pasaban más atacando a Valentina.
Tatiana ordenó a la empresa rastrear los comentarios y resulta que muchos eran bots.
Bots comprados por la familia Gallegos.
Al ver que Valentina no soltaba prenda ni de chiste, a la familia Gallegos no le quedó de otra que cruzarse de brazos y ver cómo Maurino se iba derechito a la cárcel.

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