Raimundo no terminó de hablar, pero Clarisa comprendió que él quería decir que en aquel entonces ya había ocurrido ese escándalo con Serafín.
No importaba cuándo, cada vez que alguien mencionaba ese asunto, Clarisa no podía mantenerse completamente tranquila y su rostro se tornaba pálido.
"Mi madre sospechaba que tal vez habías hecho esas locuras para evitar un matrimonio arreglado, se arrepintió mucho, y yo también me sentí culpable, por eso no volví a contactarte."
Clarisa recordó que al principio sí recibía mensajes de Raimundo, pero luego se cortaron. Que los amigos se alejaran después de irse al extranjero era normal, así que no le dio importancia.
"Después curé mis piernas y estudié medicina. Al volver del extranjero justo Bruno tuvo aquel problema. Quise enmendar lo de aquel entonces y por eso me convertí en su médico principal.
Al verte, quería pedirte disculpas, pero me di cuenta de que parecías no saber nada del matrimonio arreglado. No entendí la razón y no volví a mencionarlo. En esos dos años tampoco revelé quién era..."
Después de explicar, Raimundo miró a Clarisa seriamente, con un brillo de disculpa en sus ojos.
"Clarisa, lo siento mucho, por aquella ofensa y por haber ocultado la verdad, te pido disculpas de corazón. No espero que me perdones, solo deseo que me des la oportunidad de compensarte.
El laboratorio Brisamar realmente es una buena oportunidad para Bruno, y espero poder ayudarte a despertarlo."
Clarisa negó con la cabeza, y Raimundo mostró una expresión de tristeza, pero entonces escuchó a Clarisa decir.
"Ya te perdoné, Rai, así que no tienes que hacer esto. En cuanto a Bruno, lamento no poder aceptar tu generosidad, lo siento."
Clarisa no le guardaba mucho rencor a Raimundo, probablemente porque también había experimentado un amor no correspondido.
Asimismo, solo se atrevía a confesar sus sentimientos y secretos en la intimidad de la noche, escribiéndolos para luego guardarlos.
Clarisa sentía por Raimundo una comprensión y tolerancia nacida de la empatía.
La persona que administró la droga no era de Familia Ibarra, así que aquel incidente de la noche no debería estar relacionado con la familia Ibarra y el matrimonio arreglado.
Aunque el matrimonio arreglado de la familia Ibarra fue algo irrespetuoso hacia ella, Raimundo no estaba al tanto, y su dedicación a Bruno durante más de un año ya lo había compensado.
"¿De verdad no me guardas rencor?" preguntó Raimundo, sorprendido.
Clarisa asintió con una sonrisa, "Con que todo quede aclarado, es suficiente. Rai tampoco debe sentirse demasiado culpable, porque..."
Clarisa miró fijamente a Raimundo, sin apartar la mirada y dijo: "Lo que pasó aquel año no tuvo nada que ver con el matrimonio arreglado, fue mi propia decisión."
Los dedos de Raimundo se tensaron, entendiendo que Clarisa lo estaba rechazando.
Ella dijo que lo que ocurrió con Serafín fue consensuado y que no tenía nada que ver con él, ni con el matrimonio arreglado.
Ella lo rechazaba de nuevo, sin dejar lugar a dudas.
Clarisa no esperaba que él también la aconsejara. Negó con la cabeza y retiró su mano.
"Ya lo he decidido, Rai, que quiero estar solo por un tiempo".
"Está bien." Raimundo no dijo más y se marchó.
Apenas había llegado a la planta baja del hospital cuando se topó con Serafín, que salía apresurado.
Sus miradas chocaron, y Serafín caminó hacia él.
"Ella está en el jardín." Raimundo le informó sin que le preguntaran.
Serafín lo miró con frialdad. "No necesito tu espíritu noble, ni que te metas donde no te llaman."
El hombre estaba a punto de pasar a Raimundo, pero Raimundo dudó por un momento antes de levantar la mano para detenerlo.
Observando a Serafín, que irradiaba una frialdad cortante, le dijo: "En vez de andar celoso sin razón y cortando lazos por doquier, sería mejor que cuidaras un poco más de la salud de Clarita, que le dieras un poco más de seguridad."
Serafín entrecerró los ojos, su mirada se volvió peligrosa y desolada. "¿Qué quieres decir con eso?"

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