Lo que Damián quería saber, casi masoquistamente, era cómo había logrado, sin saber, desvanecer poco a poco el amor de esa joven que lo amaba, con sus malentendidos y crueles acciones.
El hombre lucía una imagen desesperada y desaliñada.
Pero Celeste siempre fue de corazón duro y valiente, no se inmutaba fácilmente, y con una leve burla dijo:
"¿Crees que lo que Clarita quería era tu compensación material? ¡Las becas que Clarita ganaba en la escuela, el dinero de los premios de sus competencias de baile, ya eran suficientes para que viviera bien!
¡Incluso si dejara de bailar, sabes cuántos cazatalentos estaban detrás de ella por su belleza? Ya tenía la habilidad de dejar atrás a la familia Cisneros hace tiempo.
Y ni hablar de su talento, sus coreografías y composiciones tienen millones de fans. ¿Sabes por qué nunca quiso monetizar su cuenta ‘Vientoencontra’, y solo la usaba para fines benéficos?
Porque estaba loca, porque te amaba. Pensaba que fue la familia Cisneros quien la había criado, que no merecía más. Esa cuenta la creó especialmente para ti, muchas de sus canciones fueron hechas pensando en ti, y no quería usarlas para hacer negocio.
Pero, ¿cómo la trataste? ¿Necesito recordarte cómo forzaste a Clarita a vender esas canciones que ella te había dedicado, a la persona que más detestaba? ¡Cuando ella pidió el divorcio, hasta la presionaste con treinta millones!"
"¡Basta! Por favor, ¡cállate ya!"
Damián vio cómo el rostro de Serafín se tornaba pálido y sus manos apretaban un trozo de porcelana hasta casi incrustarlo en su carne.
Si Celeste seguía hablando, Damián casi podía jurar que Serafín colapsaría por el estrés.
Así que gritó, tratando de detener a Celeste.
Los ojos de Serafín brillaban con un rojo intenso, pero aún así, se mantuvo enfocado en Celeste, "¿Hay algo más?"
Damián, desesperado, le hacía señas a Celeste para que se detuviera, juntando las manos en señal de súplica.
La intensidad en la mirada de Serafín realmente asustaba, y Celeste, preocupada de que algo malo pudiera pasarle, tomó una profunda respiración, "Ya basta, lo que pasó, pasó. Ahora Clarita ya no te ama, ¿para qué quieres que vuelva? No será para que siga sufriendo contigo y viendo cómo te encariñas con tu primer amor, ¿verdad? Serafín, si realmente te queda algo de corazón, deja de buscarla, no te lo mereces."
Serafín nunca supo que las palabras podían ser tan asesinas.
Miró a Celeste pero pensaba en lo que Clarisa había dicho antes.



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