—En cuanto a este soporte en espiral... —continuó, dirigiendo su mirada hacia la audiencia con un tono sereno y firme—. Su propósito principal no es simplemente sostener la estructura, sino 'guiar'. Su función es redistribuir la tensión de la torre. Piénsenlo como un corsé ortopédico para alguien con la espalda encorvada, en lugar de romperle los huesos para arreglarlo.
—Si los artesanos siguen este esquema al pie de la letra, la restauración de El Paladar será todo un éxito, sin duda alguna.
Al terminar de hablar, un silencio sepulcral invadió la sala.
El Director Ortega y todos los especialistas presentes la miraban con una devoción casi reverencial.
Romeo, sentado entre la multitud, mantenía la vista fija en ella. Parecía como si un reflector iluminara exclusivamente a Amaya, haciéndola brillar con una luz inusual y deslumbrante.
La verdadera belleza de Amaya no radicaba en su físico, sino en ese resplandor natural que emanaba desde lo más profundo de su alma.
Era como una piedra de jade sin pulir: a simple vista podía pasar desapercibida, pero con el tiempo se volvía cada vez más exótica, más fascinante y profundamente... cautivadora.
—Siempre creí que la famosa 'Aura', autora de esa columna tan brillante y conocida como la jueza implacable de la arquitectura, era una académica de setenta años. ¡Nunca imaginé que fuera tan joven!
—Hace un par de años, cuando restauraba una antigua torre en Santa Elena, discutí el proyecto con Aura a través de internet. Sus consejos de entonces fueron tan reveladores como los de hoy. ¡Me siento avergonzado de mi propia ignorancia!
—Las nuevas generaciones siempre superan a las anteriores. ¡Tantos años de estudio y experiencia para que al final nos gane una chica tan joven!
...
Los murmullos de asombro y elogio no se hicieron esperar en la sala.
Aunque algunos pocos aún sentían orgullo herido, no les quedó más remedio que admitir que el plan de Amaya era extremadamente profesional, viable y valía la pena intentarlo.
Al ver el consenso general, el Director Ortega organizó una votación: elegir el plan de Amaya para la restauración o proceder con la demolición.
Al final, aquellos expertos dedicados a preservar el patrimonio arquitectónico votaron unánimemente a favor del plan de Amaya.

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