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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 528

—Eres el hermano de Lea, espero que puedas razonar con ella y convencerla.

Ronan la miró fijamente a los ojos, comprendiendo todo el teatro de antes.

—Así que montaste este espectáculo de coqueteo para que yo tenga una excusa perfecta para visitar a la familia Oliva sin que Macarena sospeche nada.

Esmeralda asintió con lentitud.

—Ya lo viste. Mi hermano casi pierde la vida por proteger a Macarena. No quiero que nada le pase a Lea, pero tampoco quiero que Macarena termine herida en este fuego cruzado.

Mientras tanto, en la habitación de invitados.

Benicio recostó a Macarena sobre la cama, llenándola de besos.

Los besos la envolvían por completo, haciéndole dar vueltas la cabeza. Justo cuando Macarena pensó que las cosas iban a subir de tono, él se separó de golpe.

Al abrir los ojos, Macarena captó una sombra de profundo dolor cruzando el rostro de Benicio.

—¿Qué pasa? ¿Te lastimé alguna herida? —preguntó ella, sentándose de prisa.

Pero se levantó demasiado rápido y todo se volvió negro por un segundo; estuvo a punto de caerse hacia atrás.

Benicio, que seguía arrodillado junto a ella en la cama, reaccionó al instante. Pasó un brazo por su cintura y la sostuvo contra él.

La miró con una sonrisa cargada de intensidad.

—Macarena —susurró, con la voz ronca y pesada, ocultando un esfuerzo brutal por mantener el control. Su tono, sin embargo, seguía siendo peligrosamente cautivador.

El corazón de Macarena dio un vuelco.

—¿Sí?

—Prométeme que, sin importar lo que pase, siempre me vas a amar —dijo Benicio.

Sus palabras sonaron casi como una súplica.

Y había un rastro de inseguridad en ellas que no le era propio.

El corazón de Macarena se estrujó aún más. Sentía que el Benicio de ese momento era distinto al hombre seguro que conocía; se comportaba como un niño temeroso de perder lo que más quería.

En ese instante, las frías palabras de Fermín Gómez resonaron en su cabeza: *"Tú y Benicio no tienen futuro. El señor Oliva jamás aceptará que seas parte de su familia".*

¿Era por eso?

¿Acaso Benicio tenía miedo de no poder ofrecerle un futuro estable, y por eso temía que ella dejara de amarlo?

Macarena esbozó una sonrisa llena de paz.

Después de haber sobrevivido a una relación tóxica, ella ya no idealizaba las promesas eternas ni los finales de cuento. Para ella, el amor verdadero consistía en valorar el presente, en elegir a esa persona cada día. Así que...

Macarena tomó el rostro de Benicio entre sus manos.

—Mientras me sigas amando, y mientras no haya otra mujer en tu vida, te aseguro que siempre te voy a amar.

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