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9 Vidas Perdidas: Ahora te toca suplicar romance Capítulo 31

Aunque Zoa sabía perfectamente que Cristian no le creería, al enfrentar su mirada fría y llena de sospecha, no pudo evitar apretar los puños instintivamente.

Hizo un gran esfuerzo por tragar la amargura que subía rápidamente por su garganta.

En el pasado, ella había confiado ciegamente en él, entregándose sin reservas.

Pero a cambio, solo había recibido una humillación tras otra.

Estaba bien.

Al fin y al cabo, ahora lo único que quedaba entre ellos eran mentiras.

Cuando volvió a hablar, en la voz de Zoa no hubo ni una pizca de duda. Sonaba anormalmente tranquila.

—Entonces, le pediré a Julián que vaya a buscarlos. Siempre he guardado los historiales médicos en mi cajón.

Al escucharla, Cristian frunció el ceño. Una opresión inexplicable se instaló en su pecho, pero aun así, le hizo una seña a su asistente para que fuera.

Julián le dio una mirada rápida a Zoa y se dirigió a su habitación.

Poco después, regresó.

Con expresión incómoda, sacó los documentos. Todas las hojas estaban empapadas, pegadas entre sí y goteando agua.

—Señor Cristian, el vaso de papel que estaba en el escritorio de la señora Quintero se reblandeció por el café caliente y goteó. El líquido se filtró por las rendijas de la madera hasta el cajón y arruinó por completo los historiales médicos.

—¿Cómo es posible?

Zoa fingió sorpresa y dio un paso adelante, pero Doña Leonora la empujó con brusquedad.

La mujer le arrebató los papeles, que aún escurrían agua. Intentó separar las páginas, pero estaban tan empapadas que al menor tirón se deshacían.

Furiosa, arrojó el montón de papel mojado al suelo y le clavó una mirada fulminante a Zoa.

—¡Seguro que lo hiciste a propósito! ¡En la familia Quintero jamás usaríamos cosas tan baratas como vasos desechables! ¡Y mucho menos tendríamos un escritorio viejo con rendijas!

—Es... me lo dio el señor Cristian.

Aunque el tono de Zoa era de puro agravio, la mirada que le dirigió a su esposo fue completamente gélida. Ya no quedaba rastro de la súplica que solía tener en el pasado.

Si lo pensaba bien, tenía que agradecerle por obligarla a usar esos artículos de baja calidad.

Zoa había adivinado que, una vez terminara la transmisión en vivo, Cristian buscaría los historiales médicos para confrontarla.

Por eso, se tomó la molestia de hacer que el vaso desechable goteara lentamente, filtrando el agua justo en el cajón de los documentos.

Capítulo 31 1

Capítulo 31 2

Capítulo 31 3

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