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9 Vidas Perdidas: Ahora te toca suplicar romance Capítulo 105

Zoa no logró comunicarse, e intentó con todas sus fuerzas reprimir la profunda tristeza que sentía.

Pero al final, no pudo evitar romper en llanto.

Mientras se secaba las lágrimas, comenzó a escribir un mensaje.

«Rio, soy Zoa. Los stickers que te prometí van a tener que esperar un poco, mi teléfono...»

Zoa escribió un párrafo largo, deseando poder desahogar todo lo que sentía.

Pero tenía mucho miedo de ser una molestia.

Al final, borró casi todo y solo dejó unas cuantas palabras.

«Se rompió.»

Tras enviarlo, Zoa se mordió el labio inferior, tragando saliva una y otra vez para reprimir la amargura en su garganta.

Cuando logró calmarse, se apoyó en la pared, se levantó y salió de las escaleras.

Pisos más arriba.

Rio bajó la mirada y leyó el mensaje en la pantalla.

Javier no prestó mucha atención y solo esbozó una leve sonrisa.

—¿Nos vamos?

—Vámonos.

Rio guardó su teléfono y cruzó la puerta de emergencia con pasos largos.

...

En la habitación del hospital.

Zoa estaba acurrucada en su cama, con la mente hecha un caos.

Se quedó dormida por agotamiento y comenzó a tener pesadillas.

Estaba de vuelta en aquella mesa de operaciones.

Pero esta vez, podía escuchar claramente las voces de dos doctores.

—¿Es suficiente anestesia?

—Con eso basta.

—Pero...

—No digas nada, apúrate.

Uno sonaba dudoso; el otro, impaciente.

En la pesadilla anterior, Zoa estaba tan concentrada en suplicarle a Cristian que salvara a su bebé, que no había prestado atención a esta conversación.

Ahora, esas palabras resonaban una y otra vez en su cabeza.

Seguramente el sueño estaba tratando de revelarle algo.

El cuerpo de Zoa empezó a retorcerse; quería desesperadamente ver los rostros de los doctores.

Pero se sentía paralizada, incapaz de girar la cabeza.

Faltaba tan poco.

Capítulo 105 1

Capítulo 105 2

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