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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 327

El rostro del señor Valadez se ensombreció.

—Haga de cuenta que no dije nada. Hablé de más.

Isabel replicó:

—Además, usted no entiende cómo piensan los niños. Para empezar, ni siquiera debió meterse en donde no lo llaman.

Tras lanzar esa respuesta mordaz, abrazó a Valentina y se paró junto a Leandro.

Se apoyó en él.

Con la barbilla en alto, su rostro reflejaba pura arrogancia.

Valadez sacudió la cabeza, intercambió miradas significativas con los otros ejecutivos que lo acompañaban y, sin necesidad de palabras, todos caminaron hacia Lorenzo Lira y le tendieron la mano de forma amistosa.

—Señor Lira, escuchamos que Farmacéutica Cumbre acaba de fundarse. Desde que nos enteramos, en nuestras cadenas de farmacias hemos estado esperando la oportunidad de colaborar. Simplemente no se había presentado el momento. Encontrarlo hoy aquí ha sido un golpe de suerte. Le rogamos que nos dé una oportunidad.

Ferrer actuó con rapidez y tomó en brazos a Ana y a Sebastián para liberar a su jefe.

Lorenzo quedó con las manos libres para saludar a los empresarios.

—Será un honor que las grandes cadenas de distribución se unan a Farmacéutica Cumbre. Más tarde, mi secretario se pondrá en contacto con ustedes para afinar los detalles.

—¡Muchísimas gracias!

—No hay de qué. Estamos en la misma industria, es natural que trabajemos juntos.

—Exactamente, creceremos juntos.

Al ver esto, la mente de Isabel, que ya se había enfriado un poco, comenzó a procesar lo que sucedía.

Levantó la mano temblorosa, señalando a Valadez y a su grupo, mirando alternativamente a Leandro y a los ejecutivos.

—Leandro... ellos... ¿¡ellos!?

La duda y la ansiedad se apoderaron de su rostro.

El grupo de Valadez estaba formado por los clientes clave que Farmacéutica Amoris intentaba conquistar.

Desde su llegada a la élite de Rosarito, Leandro había invertido muchísimo tiempo, esfuerzo y conexiones para lograr acercarse a estos ejecutivos.

El señor Valadez era el presidente de Farmacias San Rafael, la cadena más grande del país.

Valadez, un hombre de más de 50 años, se molestó muchísimo por los jaloneos de Isabel y su expresión se tornó hostil.

Pero sin perder la compostura, simplemente soltó su brazo con un tirón.

Se despidió amablemente de Lorenzo y se marchó junto con sus acompañantes sin decir una palabra más.

—¡Ja! —Isabel hervía de rabia.

El problema no se había resuelto y esos viejos arrogantes se largaban así como si nada.

Habían ignorado por completo sus palabras.

Y lo peor... le habían faltado al respeto a Leandro al irse sin siquiera despedirse de él.

Había que tener en cuenta que Leandro llevaba más de quince días planeando esa cena para poder reunirlos a todos, gastando cientos de miles en el proceso.

Era una pérdida catastrófica.

Llena de frustración y vergüenza, Isabel amenazó las espaldas de los ejecutivos que se alejaban.

—¡Farmacéutica Amoris no olvidará la traición de hoy! Cuando lancemos nuestra medicina exclusiva al mercado y vengan rogando, no les cederemos los derechos de distribución a sus cadenas. ¡Ya lo verán!

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