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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 328

Tras la partida de aquellos ejecutivos veteranos.

Isabel apuntó sus dardos venenosos hacia Lorenzo.

—¿Compraron Farmacéutica Huayi, reestructuraron el Grupo Médico Lira y fundaron Farmacéutica Cumbre, y se creen la gran cosa? Lorenzo Lira, mírate, te crees intocable robando los clientes de mi esposo en su propia cara.

La fría mirada de Lorenzo se deslizó del rostro de ella hacia Leandro, sin mostrar el más mínimo interés en responderle.

Al ser ignorada una vez más, Isabel perdió el control de sus emociones.

—Farmacéutica Cumbre es solo una más entre miles. ¿Con qué piensan competir en la industria? ¿Van a ganarse al señor Valadez vendiendo analgésicos comunes que ya inundan el mercado? ¡Qué ridículo!

Tras soltar todo su veneno, se sintió mejor.

Burlarse de Lorenzo había sido una excelente forma de desahogarse.

Y de paso, enaltecía en secreto a su propia empresa, Farmacéutica Amoris.

Con la fórmula exclusiva y milagrosa de Iván Quintana en sus manos, Farmacéutica Amoris reescribiría la historia del rubro y se convertiría en el mayor fenómeno del mercado.

El éxito estaba asegurado en sus manos.

Se sentía en la cima del mundo.

Sin embargo, los invitados que pasaban por los pasillos sacudían la cabeza.

Alguien preguntó en voz baja:

—Oigan... ¿esa no es Isabel, la Reina de los Realities?

Otra persona que disfrutaba del drama asintió:

—La misma.

Quien preguntó, sonrió con ironía:

—Vaya que no se parece en nada a la de la televisión. Ahí se ve como una mujer pura, bondadosa y de buen corazón, pero en la vida real... su falta de educación deja mucho que desear.

Isabel giró la cabeza de inmediato:

—¿A quién le estás diciendo eso?

El hombre que hablaba de ella llevaba mangas cortas pese al frío, dejando ver sus brazos tatuados. Tenía los ojos de un tono azul claro y un aspecto bastante rebelde.

—¡Madre mía! Reina de los Realities, qué decepción. Tu verdadera personalidad me da asco.

—¡Lávate la boca, basura!

Isabel se acercó a Leandro, intentando llevárselo de allí.

Sin embargo, sus palabras habían desatado la ira de los presentes, y más personas se unieron a las críticas.

Los murmullos eran cada vez más desagradables, y la situación se le estaba saliendo de las manos.

Bla, bla, bla...

Su tono agudo y sus expresiones melodramáticas resultaban desesperantes.

Era irritante.

El rostro paralizado de Leandro por fin tuvo una leve reacción.

Parpadeó lentamente y, cuando sus ojos por fin lograron enfocar algo, una silueta elegante entró en su campo de visión.

¿Sofía?

En la entrada del salón de banquetes principal apareció su exesposa. Su cabello negro como la seda contrastaba maravillosamente con los deslumbrantes diamantes que llevaba.

Vestía un vestido corto sin mangas de tela satinada. Se veía con la piel radiante, de una elegancia pura e inalcanzable, y caminaba justo hacia ellos.

Una tempestad de emociones arrasó la mente de Leandro.

Su subconsciente le gritaba: Si Sofía está aquí en este momento, y eso tiene que ver con Lorenzo Lira, quien resulta ser el padre de los gemelos, entonces ella podría ser...

Debería echarle un buen vistazo a esos gemelos...

Pero era incapaz de apartar los ojos de Sofía.

Solo vio cómo Sofía era interceptada por un par de mujeres elegantes de alta sociedad.

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