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Volví a Nacer Cuando Él Fingió Morir romance Capítulo 357

Zulema estaba a punto de replicar, pero Sebastián la interrumpió.

—Tengo unas cosas que arreglar por aquí, iré a resolverlas. Hablaremos cuando tenga tiempo.

Zulema asintió y Sebastián finalizó la llamada. Se quedó mirando la pantalla oscura de su celular, y una curiosidad inexplicable comenzó a crecer en su interior.

¿A qué se refería Sebastián? Esa mención sobre una sorpresa la había dejado intrigada, pero él se negaba a dar más detalles y no había forma de adivinar de qué se trataba.

Zulema soltó una pequeña carcajada, negó con la cabeza y decidió apartar esos pensamientos. Después de comer, regresó a su escritorio y continuó trabajando en los documentos para el seminario. Estuvo ocupada toda la tarde, olvidándose por completo de la llamada.

Por la noche, Zulema miró la hora y se estiró. No podía creer que había estado trabajando hasta el anochecer sin detenerse a descansar ni un solo minuto.

Se frotó un poco la espalda, se puso de pie, guardó sus documentos y condujo hacia la escuela de Cereza.

La entrada de la escuela estaba llena de padres esperando a sus hijos. No llevaba mucho tiempo allí cuando vio salir al grupo de la niña. Enseguida divisó a Cereza, con su pequeña mochila rosa, corriendo hacia ella.

Al parecer, Sebastián ya le había dicho que ella pasaría a recogerla. La carita de Cereza rebosaba de felicidad.

—¡Zuly!

Zulema retrocedió medio paso para aguantar el impacto cuando la niña se le lanzó encima, y la recibió con una sonrisa.

—¿Qué pasó? ¿Por qué está tan feliz mi niña?

Cereza le contó, riendo de oreja a oreja.

—¡Hoy en la clase de arte hice un dibujo tuyo, de papá y mío! ¡Somos una familia de tres! ¡La maestra incluso pegó mi dibujo en la pared del salón!

Zulema la escuchó y le acarició la cabeza.

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