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Volví a Nacer Cuando Él Fingió Morir romance Capítulo 358

Cereza volteó a verla, notó que se estaba riendo, y levantó su carita redonda.

—Zuly, ¿por qué te ríes tanto viendo las noticias? ¿Pasó algo bueno? ¿Me puedes poner el canal de dibujos animados, por favor?

Zulema se volvió hacia ella, tratando de contener la risa que le burbujeaba por dentro, sin intención de darle detalles de aquellos enredos a la niña.

—Claro, te pondré el canal de dibujos animados.

Zulema sonreía porque Alberto estaba hasta el cuello con la crisis del proyecto. A corto plazo, no tendría tiempo ni energía para presionarla a encontrarse con él ni para seguir hablando del compromiso.

Podría aprovechar ese tiempo para sobrellevar tranquilamente el seminario académico. Una vez que el seminario concluyera, podría cortar de raíz cualquier vínculo con la familia Fajardo, y jamás tendría que volver a lidiar con su hipocresía.

Esos pensamientos tan pesados no eran aptos para una niña. Le acarició el cabello a Cereza y le dijo con una sonrisa:

—Cereza, quédate aquí viendo tus dibujos. Dime qué se te antoja cenar y yo te lo preparo.

Cereza negó con la cabeza.

—Todo lo que preparas me encanta, Zuly, pero no quiero que te canses. Estás aquí para hacerme compañía, eres mi invitada, no tienes que cocinarme.

Al escucharla, el corazón de Zulema se derritió de nuevo. Cereza siempre había sido una niña muy madura y cariñosa. La quería mucho y estaba segura de que en un futuro podrían convivir maravillosamente bien.

—No te preocupes, me gusta mucho cocinar para ti.

Cereza levantó su carita y sonrió.

—Entonces me comeré todo lo que me prepares.

Zulema le acarició la cabeza de nuevo y se dirigió hacia la cocina. Antes de llegar, el celular de su bolsillo comenzó a vibrar con insistencia. Lo sacó y vio que en la pantalla brillaba el nombre de Mila.

Se quedó paralizada. ¿Por qué la llamaba Mila a esa hora? ¿Acaso había pasado algo?

Recordando que aún le quedaba un día en el mes para hablar y convivir con ella, contestó la llamada, tratando de mantener un tono neutral.

—¿Qué sucede?

El llanto de Mila se escuchó a través de la línea.

—¡Mamá, el tío y la tía Úrsula no están en casa! ¡No quiero estar sola! Hortensia pidió permiso para faltar hoy y tengo mucho miedo. ¿Puedes venir a hacerme compañía un ratito?

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