Entrar Via

Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 1196

—Parece que esta chica tiene muchos pretendientes detrás —comentó Rafaela, lanzándole una mirada cargada de indirectas a Liberto.

Él simplemente estiró el brazo y la tomó por la cintura.

—Pero mi esposa sigue estando un escalón por encima.

—Aparte de decir palabras bonitas, ¿qué más sabes hacer?

Rafaela le dio un pellizco en el dorso de la mano que la sostenía. Una vez que la soltó, regresó a la habitación de Raquel. Al entrar, notó que la chica estaba con la mirada perdida, como si su mente estuviera a kilómetros de distancia. Le tomó unos segundos reaccionar.

—Rafaela...

—¿Y tu familia? ¿Quieres que los llame? Eres muy joven para estar sola en un hospital, no puedes quedarte sin nadie que te cuide.

Raquel se apresuró a responder:

—No hace falta, mi familia está en el extranjero. Soy estudiante de intercambio y no tengo parientes en Floranova. Pero estoy bien, el doctor dijo que solo me harían un examen más y mañana me dan el alta.

—Rafaela, no te preocupes por mí. Deberías ir a casa, puedo cuidarme sola.

—De verdad, estoy bien.

Rafaela se sentó al borde de la cama, observándola fijamente. Esa mirada inquisitiva hizo que Raquel sintiera un nudo de nervios en el estómago.

*¿Será que mi cuñada se enteró de algo?*

Rafaela le acomodó un poco la manta.

—¿Te gusta Luis?

Raquel alcanzó a ver la silueta del hombre parado en el pasillo, que no había entrado a la habitación, y agitó las manos frenéticamente.

—¡No! ¿Cómo me va a gustar?

—El Director Luis y yo solo cruzamos un par de palabras en el ascensor aquella vez, no pasó absolutamente nada.

—Es imposible que me guste.

La actitud de Raquel parecía mucho más sincera e inocente que la fachada de mosquita muerta de Penélope.

—Mejor que no te guste. No es una buena persona.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera