Entrar Via

Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 1075

—Ah~

—Creo recordar algo así.

Rafaela recordó haber escuchado a Liberto llamándola en medio de la noche y diciéndole algo, pero pensó que era un sueño, así que no le prestó mucha atención.

—¿Lo extrañas? —preguntó Fernández Jara.

—Papá, no digas tonterías. ¿Quién va a extrañarlo? —respondió Rafaela—. Qué bueno que se fue, ojos que no ven, corazón que no siente.

Lo decía de boca para afuera, pero también lo pensaba.

En una pequeña isla de Venecia, el ritmo de vida era pausado y aislado del mundo, a más de trescientos kilómetros de la costa más grande. La isla contaba con instalaciones médicas completas y una población de apenas poco más de tres mil personas. La mayoría de la atención médica y la educación eran gratuitas.

Apenas aterrizó y recuperó la señal, Liberto hizo una llamada...

En su habitación, Rafaela respondía los mensajes de Aarón. Al ver ese número de teléfono tan familiar en la pantalla, colgó sin dudarlo ni un segundo.

En ese momento, no quería ver absolutamente nada relacionado con él. El costoso libro de colección había terminado tirado en una esquina de la habitación. Incapaz de quedarse en casa, le pidió a Patricio que la llevara a la empresa.

A Fernández Jara aún le preocupaba, así que le pidió a Joaquín que la cuidara en la oficina, ya que Liberto tardaría un poco en regresar.

Cuando Raquel Huerta vio llegar a Rafaela, recordó las instrucciones que su hermano le había dado media hora antes. Rápidamente, se acercó con una sonrisa servicial.

—Rafaela, aquí tienes leche tibia. ¿Qué te gustaría almorzar? Puedo ir a traerte comida del Comedor Delicias del Mar, aquí tengo el menú.

Sentada en el sofá, Rafaela notó su repentina iniciativa y se puso en guardia.

—El menú del Comedor Delicias del Mar nunca se puede sacar del local. ¿De dónde lo sacaste?

Raquel susurró en tono cómplice:

—La última vez que fui a pedir comida, le tomé fotos a los platillos a escondidas. Este que tienes en las manos es una copia que hice. ¿A que quedó idéntico? Tenía miedo de que se viera muy simple y no tuvieras ganas de pedir. —Se agachó frente a Rafaela como un conejito dócil, pasó una página y señaló un plato—. ¿Qué te parece esta sopa de pollo con coco? Y este pastel de vainilla como postre también es delicioso.

En camino al Comedor Delicias del Mar.

—Definitivamente, los autos caros son más cómodos. La última vez, con tanto freno y acelerón, casi vomito —comentó Raquel—. ¿Verdad que sí, Rafaela?

—Este auto representa nuestra imagen y la del Grupo Jara. Hay cosas en las que no se debe escatimar. Tranquila, hay presupuesto de sobra —contestó Rafaela.

La tarjeta que Rafaela le había dado a Aarón como presupuesto para el estudio tenía decenas de millones, pero él había elegido un auto que no superaba los cien mil. Al final, Rafaela no aguantó y le ordenó a la concesionaria que lo cambiara por uno de unos ochocientos mil, que era mucho más presentable.

Al llegar al Comedor Delicias del Mar, el gerente salió a recibirlas en persona.

—Buenas tardes, señorita Rafaela. Hace tiempo que no nos visita. Por aquí, al mismo lugar de siempre.

Al llegar a las escaleras del segundo piso, la recepcionista saludó:

—Buenas tardes, bienvenidas.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera